Nuestros ojos se cruzaron con una mezcla de indescriptible desesperanza y sorpresa duradera. En mi caso, mi mente se veía más influenciada por los dulces recuerdos según pasaban los segundos. Aquellos segundos sempiternos me dieron a demostrar que verdaderamente la paciencia es una virtud de vital importancia en cualquier situación.
Siempre tuve claro que la paciencia es importante, pero ese día su significado tan especial se me fue reiterado más de una vez.
Cuando las oportunidades de reencuentros llegan a tus manos, jamás deberás desperdiciarlas; el tiempo es algo con lo que no podemos jugar, y mucho menos podemos rebobinarlo, por más triste y desolador que llegue a sonar.
Entonces, aquel ambiente psicodélico del cual yo fui creadora en mis adentros al ver sus ojos de topacio pulido e hipnotizador, tuvo un final escaso de durabilidad. El sonido de su voz me destruyó en tan sólo un instante; al parecer para él no fue importante todo lo que sentimos el uno por el otro tanto en los mejores como peores momentos de nuestra adolescencia: la flor de nuestra vida.
Sólo le vi marchar con ella, luego de regalarnos a los allí presentes momentos hipócritas tupidos a sonrisas marchitas y actuaciones muy poco dignas de recalcar.
Ahora sólo impetro a los cielos la paciencia suficiente para seguir amándole; aunque sea feliz con alguien más por el momento.
Avril Engel










