Me ayudó GRITAR Y CORRER. Gracias a eso varias personas me auxiliaron y evitaron que me llevaran.
Fueron cosas horribles lo que un grupo de hombres que me seguían desde media cuadra desde una camioneta en una avenida decían que me harían si ellos eran los que se tenían que bajar para subirme a su camioneta, dijeron que era mejor que subiera por mi voluntad para que todo saliera bien. Cuando ellos se bajaron para subirme corrí y grité, varias personas que estaban en la parada de camión corrieron hacia mí para auxiliarme PARA QUE NO ME LLEVARAN, les gritaron a ellos que me dejaran en paz. Vieron que eran más personas que ellos. Ésta vez eran más los buenos.
ESAS PERSONAS ME SALVARON GRACIAS A MIS GRITOS.
Yo me salvé pero muchas otras no. Muchas gritaron, suplicaron, muchas se derrumbaron cuando ya no había más. Muchas pensaron en su familia antes del último respiro. Muchas dejaron de respirar sintiendo dolor.
Esa vez me salvé gracias a qué eran más los buenos, esa vez me pasaba por la mente mi mamá, mi abuelita, mi hermano, mi novio, mis sobrinas, mis amigas... Temblé de miedo por ellas y por mí. Temblé por el futuro, no tuve tiempo de rezar ni suplicar, no tuve tiempo de pensar en planes de escape ni formas misericordiosos de como salir adelante.
Alguien me protegió y siempre les deberé la vida.













