Ser una chica en un mundo de chicos...
Hace unos días, me presenté a una entrevista de trabajo. Todo iba muy bien hasta que me hicieron una pregunta que me pareció de lo más extraña. -¿Cómo te sientes en un ambiente lleno de hombres? Ante esta pregunta, respondí que no me incomodaba en lo absoluto ya que en la universidad hay clases en la que soy la única chica. Más tarde, al salir de la entrevista, admito que me sentí triste. Me sentí sola. Tuve conciencia de tener una que otra compañera en alguna clase. Pero no pasamos de más de 3 comúnmente. Y se me saltó algo loco en la cabeza. Las feministas radicales (si, esas que en los desfiles muestran las tetas y exigen igualdad), porque no motivan a que la mujer puede llegar a ser todo lo que ella quiera y enseñar que la programación es más allá de cosas de niños. Es algo muy humano, te enseña a crear. Me entristecí porque las mujeres deberíamos tener el mundo de la programación en nuestras manos. El primer programador fue una de nosotras. Oh Ada! Te esforzaste tanto! El mundo de las ciencias de la computación necesita chicas. Quiero en este momento hacer un llamado al video de PINK – Stupid girls. El cual expresá lo que siento. Las feministas no entienden que el mayor enemigo no son los hombres. Si no, nosotras mismas, por ponernos trabas, por decir que las matemáticas no son lo nuestro, que las ingenierías no son para nosotras. MENTIRA! No culpemos a los hombres de algo que solo es problema nuestro.
Para terminar quiero agradecer a mi padre. (Él sin darse cuenta me motivó a ser programadora). El que siempre me dijo que podía ser lo que quería y me dio un balón para jugar, me regalo los carros de carreras que siempre me gustaron, me donó su juego de legos, con los cuales creaba todo un mundo, una patineta que fue mi compañera de juegos, su computadora la cual dañe por estar moneando, y sus amados videojuegos. Padre, gracias a ti pude descubrir que amo programar y que los juguetes determinan nuestros gustos y te muestran el camino que escogerás al momento de ser adulto. Gracias por enseñarme sin palabras que los juguetes no tienen sexo y que no se debe privar a los niños elegir el que quieran.













