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"Cuando nos organizamos, el gobierno nos mira como si fuéramos el enemigo, como si les fuéramos a quitar el bocado de la boca".
Pedro Torres Ochoa cultiva manzana y cría cabezas de ganado. Dirige el Frente Democrático Campesino (FDC) en Chihuahua. Con menos de cinco hectáreas de tierra como propiedad, es lo que se considera un "pequeño productor".
Torres fue parte del lanzamiento de la campaña Valor al Campesino en junio de 2015, convocada por las organizaciones ANEC, Ashoka, Semillas para la Vida, Fundar, El poder del Consumidor y Subsidios al Campo.
Pero no son los pequeños productores quienes quitan lo esencial a nadie. La Organización Alimentaria y Agrícola de las Naciones Unidas (FAO, por sus siglas en inglés), en su informe Escasez de Agua, detalla quién sí dejará en la carencia absoluta de agua a mil 800 millones de personas para 2025: la agroindustria.
La industria agrícola siembra intensivamente en superficies de cientos o miles de hectáreas, es responsable del 70 por ciento de la extracción mundial de agua potable y del 90 por ciento de su consumo (agua que no regresa jamás a mantos freáticos): a este ritmo la agroindustria nos matará de sed.
“La Evaluación Integral de la Administración del Agua en la Agricultura propuso la siguiente pregunta: ¿hay suficiente tierra, agua y capacidad humana para producir el alimento que alimentará la población creciente en los próximos 50 años [(2057)]?”, se lee en el informe.
“La respuesta fue la siguiente: es posible producir el alimento, pero también es posible que las tendencias actuales de producción de alimento [...], de continuarse, llevarán a crisis en muchos sitios del mundo. Dicho de otra manera, “el negocio de siempre” no es una alternativa. Cambios reales son necesarios para evitar crisis de largo plazo”.
Agua y clase ¿De dónde proviene un “cambio real”?
Naturalmente, los primeros millones que queden sin agua serán personas sin poder de compra, para 2025. Para 2050 el informe prevé un panorama de “estrés hídrico” incluso para las personas que acumulan y multiplican dinero.
“La falta de higiene afecta a los niños y familias pobres primero, mientras que el resto de la población global se beneficia del acceso directo al agua que necesitan para el uso doméstico. Una de cada cinco personas en el “mundo en desarrollo” carece de acceso suficiente al agua limpia (un mínimo sugerido de 20 litros al día), mientras que el uso promedio de agua en Europa y Estados Unidos de América varía entre 200 y 600 litros de agua por día. Además, los pobres pagan más. Un reporte reciente del Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas muestra que la gente en asentamientos de los “países en desarrollo” paga típicamente de 5 a 10 veces más por unidad de agua de lo que pagan las personas con agua entubada”.
Eso advierte la FAO aquí y convenientemente omite que han sido precisamente instituciones como la Organización de las Naciones Unidas, a través del Banco Mundial, las que han provocado esta crisis tras décadas de insistencia dogmática, ciega, impositiva y bestial sobre la expansión de politicas de“desarrollo” que implican la ampliación de programas industriales en todo el mundo sin control ni contrapesos de protección adecuados para los bienes comunes, o dicho de otra manera, para la vida.
¿La peor parte? La industria agrícola, de acuerdo con FAO, ni siquiera es capaz de producir el volumen de alimentos necesario para alimentar al mundo en unas décadas.
En un discurso pronunciado a finales del año pasado en Roma, Hilal Elver, delegada especial para el derecho a la alimentación de la ONU, asegura que las corporaciones industriales agrícolas no sólo producen perjuicios ambientales y sociales, sino que ni siquiera son capaces, juntas, de alcanzar la demanda mundial de alimentos.
Contrario a las políticas de desarrollo internacionales en décadas pasadas, que aseguraban que bastaba la capitalización de grandes industrias para satisfacer la demanda, Elver sostiene lo contrario.
"La agricultura moderna, que comenzó en la década de los 50s, requiere más recursos, es muy dependiente de combustibles fósiles, usa fertilizantes y está basada en producción masiva. Esta política debe cambiar".
El informe detalla cómo los subsidios agrícolas globales se asignan a grandes corporaciones y exige cambiar estas políticas. Es una cuestión de seguridad global.
"Evidencia científica y empírica muestra que los pequeños productores se alimentan a sí mismos y al mundo. De acuerdo con la FAO, 70 por ciento del consumo global proviene de pequeños productores.
"Esto es crítico para las políticas de producción en el futuro. Actualmente los subsidios van a dar a grandes agronegocios. Esto debe cambiar".
Incluso en la lógica de la racionalidad instrumental del capitalismo industrial y financiero, la industria agrícola es un pésimo negocio: nos quitará el agua y y ni siquiera alimentará a la población global en unas décadas.
Pero las (parciales) victorias en el esfuerzo para la conservación del agua en las últimas décadas nos dan una pista del sitio de dónde provienen los cambios reales: la organización territorial comunitaria.
La historia reciente de la movilización de organismos en defensa de los recursos naturales es uno de los más palpables ejemplos de transformaciones que pueden amortiguar la crisis del agua.
La primera rebelión del siglo es conocida como La Guerra del Agua, y fue liderada por colectivos de defensores de los recursos naturales de Cochabamba, Bolivia (entre ellos el líder de los cocaleros, Evo Morales, cuyo radical político fuera más tarde semineutralizado al hacerse presidente), en contra de la multinacional Bechtel (Aguas del Tunarí era el nombre local de esta asociación de empresas españolas, estadunidenses y bolivianas: neocolonialismo), entidad que osó exigir a los habitantes de Cochabamba incluso una licencia para recoger agua de lluvia, además de triplicar o quintuplicar el costo del agua.
La historia es sabida: con movilización territorial, defendiéndose de la policía boliviana en actos que costaron vidas, los defensores de la vida obtuvieron el retiro de Bechtel, quien demandó al gobierno boliviano más tarde, acción legal que no prosperó.
En México, el 15 de marzo de 2016 el juez quinto de distrito en materia de amparo concedió la suspensión definitiva de la autopista Toluca-Naucalpan al pueblo de Xochicuautla, cuya expropiación había pretendido Enrique Peña Nieto.
La Plataforma Mexicana por el Derecho a la Ciudad y en Defensa del Territorio trabaja en la producción social y comunitaria de sus hogares y recientemente se esfuerzan por transformar agenda pública de la unilateral Organización de las Naciones Unidas.
Movimientos de creación de una cutura de autonomía política y económica como Chanti Ollin, en México, organizaron a prinicipios de 2016 sesiones para compartir conocimiento sobre técnicas de labranza cero (siembra sin arar), multiplicación de microorganismos de montaña, harina de rocas para semillas y abono bocashi para multiplicar una cultura de agricultura no industrial sostenible.
Este año continuarán con la organización de tequios, trabajo que se ofrece voluntaria y solidariamente para la siembra de terrenos en Ciudad de México y otros estados de este país.
Además, continúan organizando talleres de medicina herbolaria y tradicional a través de su programa Curarte, prácticas por la vida rica de la diversidad.
En la más reciente compartición de saberes, uno de los compañeros mencionó la tendencia a profesar, como una verdad incontrovertible, que la entidad biológica consciente es el humano, es decir la conciencia de una multitud de organismos que cohabitan en nosotros, incluidos universos microbianos que nos habitan y que nos son.
La defensa de la vida no es una actitud cándida sobre la belleza de la diversidad biológica, sino el único camino para la supervivencia de todas las especies, incluida la humana.
Por ello las victorias de los genuinos activistas en toda Latinoamérica y en todo el mundo son victorias para la vida.
A pesar de la terrible pérdida para los familiares y amigos de Berta Cáceres en Honduras, y de las heridas del activista Gustavo Castro, mexicano retenido en Honduras por ahaber atestiguado el asesinato de Berta, la empresa danesa que invertía en un proyecto devastador para la diversidad de Honduras ha retirado , al menos temporalmente, sus fondos del proyecto de hidroeléctrica Aguas Zarcas.
En este mapa generado por la asociación de datos para el activismo Geocomunes pueden verse muchos más activistas asesinados recientemente en México y Centroamérica, particularmente.
A ellos, a todos ellos, les debemos la defensa diaria de nuestra agua y nuestros recursos de vida. Ellos no como individuos solamente, sino como fibras de un nuevo y cada vez más resistente tejido comunitario.
Si es verdad que hay también supuestos activistas que se aprovechan de comunidades y gobiernos para exigir prebendas personales a cambio de malos acuerdos con las comunidades, sólo las auténticas organizaciones políticas comunitarias podrán hallarlos y controlarlos.
¿Se trata, para insistir, de algún tipo de divinización de las comunidades? No, sino del reconocimiento de una estructura social hiperlocal única por su capacidad para encontrar relevancia en la vida que lo rodea. La organización comunitaria puede ser, también, el antídoto contra el liderazgo carismático y corruptible de personajes o caudillos. Contra las presidencias, la voz colectiva, sobre los Marcos, el zapatismo, sobre mí, el nosotros.