Aquel día teníamos que ir al banco, nos quedamos un ratito mas acostados conversando pero su padre y madrastra comenzaron a llamarnos, nos vestimos, bajo él primero y cuando yo baje al baño después, él grita mi nombre al frente de su familia.
Me asusté y cuando salí me habla muy mal diciendo que nos teníamos que ir rápido, salimos y en el trayecto a tomar la micro, le pregunto por qué me gritó de esa manera, él dice que me demoraba mucho, que lo estaba retando su papá a lo cual le respondo que no tenía que hacer eso, que me tenía que respetar sobre todo al frente de otras personas, se enoja y dice que me apure, que ya es tarde, que si no le gustaba como él era, que me fuera o que hiciera lo que quisiera, después de eso, me ignoró.
Me hirieron tanto sus palabras que intente de volverme, no lo hice porque pensé que se le pasaría el enojo, que me diría que no era mi culpa, que reconocería su falta y me pediría disculpa.
Intenté darle la mano, él estaba sumergido en sus pensamientos, se puso los audífonos y me siguió ignorando, llegamos al banco y nada, a penas cruzabamos palabra.
Salimos y le comencé a preguntar por si tenía hambre, que fueramos a recorrer el mall, no me respondió así que me arté.
Lo tomé del brazo pidiéndole explicaciones, él lo único que hizo fué demostrarme que yo no le importaba, no me respondió y se fué, me dejó sola, me senté en una banca tomándome la cara con ambas manos para que nadie viera mi estado, lloré y me sentí muy sola.
No sé cuánto tiempo pasó pero me armé de valor y volví a su casa, subí las escaleras y me acosté en la cama desecha, él estaba jugando con su celular, al verme se levantó y se fué al living.
Estuve en ese estado prácticamente desde las diez de la mañana hasta la una de la madrugada.
No quise almorzar, sólo me quedé recostada llorando y lamentando el día en que decidí irme a vivir con él. Pidiendole perdón a mis padres por haberlos abandonado por aquel hombre que no me amaba.
Hubo un momento en donde él va a la pieza y me dice que va donde su hijo, incapaz de consolarme y yo de hablarle, se fué.
Al llegar la noche, entra a su habitación y me encuentra de la misma manera, me pregunta qué había hecho, muy contento.
Yo hasta ese momento era un bulto sin poder hablar, me sentía tan triste y sumida en mi dolor que le dije, nada. El se acostó, me fui a duchar porque pensé que me haría sentir mejor pero no.
Su madrastra al verme me habló y me brindó una salida, me dijo, tú no tienes por qué pasar esto, tienes a tu familia, no dejes que nadie te trate así y me abrazó.
Al volver al cuarto, seguí llorando aún más porque era verdad, sus palabras me estremecieron, ahí comprendí que había cometido el peor error de mi vida, dejar que otros me desvaloricen y me maltraten.
Me puse la pijama y pase otras dos horas llorando sentada en el suelo escribiendo en mi cuaderno, tenía tanta frustración que comencé a golpearme "disimuladamente", quería cortarme, podía sentir aquel sentimiento, aquella oscuridad creciendo, aquel monstruo invadiendo mis sentidos, pero no lo hice, no me corte.
Escribí tanto esa noche que mis dedos ardían. Comencé a sentir miedo y frío, entonces me esforcé por comenzar un estado de catarsis, imaginándo que todo estaría bien, intenté eliminar aquellos pensamientos de auto flagelación, a respirar cada vez más profundo, intenté (no sé cómo) calmarme. Estaba en una lucha constante, insesante, hasta que al fin pude visualizar en mi mente a mis padres y a mi amado Dios.
Él, en su celular ignorándome.



















