Mallory movió uno a uno sus músculos, como si el siguiente necesitara el permiso del anterior y el anterior a ese, como si moverse fuera algo para lo que necesitara un ejército entero del que carecÃa, sus pestañas abrieron y cerraron y amoldarse a la luz externa a la camioneta no fue sencillo aunque no por esto dejo de intentarlo.
Esta es la peor resaca- se quejó llevándose una de las manos a la cabeza solo para impregnarse del aroma metálico de sus manos, brazos y parte de las prendas, el aroma le causo náuseas y poco a poco comenzó a sentarse- es peor que es, es como mi periodo y resaca, junto a una noche con un hombre no atractivo, todo licuado y metido con un popote a una área no deseada- se quejó de nuevo aunque con algo de humor al terminar de abrir los ojos para observar la figura de su hermano en las afueras de la camioneta apoyado contra esta mientras fumaba.
Respirando su aliento entre sus manos, la menor de los Callahan se envolvió a sà misma en una de las mantas entre las que habÃa dormido y bajo para enfrentarse a la nieve.
Te dije que la vida de princesa era más divertida- murmuro entre gruñidos al aproximarse hasta James y robarle una calada del cigarrillo que no le quito el frio por lo que volvió a envolverse y pegarse al cuerpo de su hermano mayor- termino?- quiso saber con tan solo un ojo a medio abrir cuando el resto de su rostro se escondÃa contra el cuerpo masculino.
Podemos ir a casa?, puedo tomar una ducha tibia y beber café en un sofá o una cama que no termine por dejarme el culo plano?- volvió a quejarse aunque aquello ya solo era por molestarlo, ser tan mimada no era completamente lo suyo, aunque tampoco dejarÃa ir comodidades si es que alguien se las facilitara. Â
No fue sino hasta dos caladas después que de los labios del Callahan mayor una sonrisa asomara al rodearle con el brazo, su apariencia era por mucho una más descansada que la de su hermana pequeña.
Ya casi- aseguro uniendo sus labios al cabello desacomodado de la castaña, sus ojos, a lo lejos detectaron el cuerpo del rubio quien volvÃa arrastrando uno de los cuerpos por la nieve que termino por lanzar a los pies de ambos- un esfuerzo más y estaremos en camino a casa- le prometió a la muchacha al darle un pequeño empujón con dirección al hombre que aún no presentaba la rigidez de un tiempo que aún no trascurrÃa entre el trabajo de Chris y el de Mallory.
Bien- suspiro cansada aunque con resignación- pero más les vale a ambos conseguirme algo para desayunar, al menos algo caliente que beber-  se dirigió a ambos con una sonrisa antes de retirarse la manta para doblar las rodillas y colocar las manos sobre el suelo para comenzar con su labor.










