No hoy - Male!Mohi Oneshot -Lime-.
Porque nunca está de más un poquito de sexy time~ ?¿
----
Mahim POV.
Bueno...
Esto era incómodo.
No sé pero pasamos de quejarnosde alguna cosa de la vida, a besarnos en su sofá como dos locos fogosos que no habÃan besado hace mucho tiempo, que quizás era asÃ, ¿para qué mentirnos? Lo peor de todo es que... ¡No habÃa ni una puta gota de alcohol en nuestro sistema! Estábamos totalmente sobrios, y era lo que más me asustaba porque yo no besarÃa a este idiota estando sobrio... Pero, eme aquÃ, ensalivándole toda la boca como si se me fuera la vida en ello.
- P-Para... -Murmuré, alejándome un poco, más que nada porque el aire se me iba y si me morÃa el calentón se le iba a quedar en una bola del susto.
- ¿Qué? ¿Hice algo malo? ¿Es la barba? -... Si pudiera hacerme facepalm mental lo harÃa... Oh wait... ¡Sà que puedo! Con él puedo siempre porque este niño...
SÃ, porque más que hombre parece niño.
- No coño, es que me estaba quedando sin aire -Le dije, apartándolo, sólo un poco. Momo rió, cogiéndome de la cintura, tirando un poco de mi hacia abajo para quedar ahora sÃ, totalmente cubierto por su cuerpo. Hijo de puta- ¿Q-qué haces...?
- ¿Vos qué crees? -Susurró cerca de mi oÃdo, logrando que me estremeciera. Iba a decirle un par de cosa, pero cuando sentà sus labios sobre mi cuello desnudo, lo único que salió de mis labios fue un gritito ahogado, clavando mis uñas en su espalda- Uh, asà que rudo ¿eh?
- Te parto el cráneo –Simplemente dije, dejándolo hacer. Y no sé por qué.
No voy a negar que sentir sus labios sobre mi cuello era una de las mejores cosas que habÃa sentido en mi puta vida, pero jamás lo dirÃa. Jamaaaás. Suspiré, sintiéndome en el jodido cielo cuando su lengua rozó mi gargantilla de forma lenta, casi haciéndome cosquillas. Luego escuché una risita y levanté la rodilla para golpearle en los huevos, que no funcionó.
- Cuidado te quedas sin regalito~
- Al que voy a dejar sin regalito es a ti –Mascullé, mordiendo mi labio inferior cuando empezó a rozarse contra mÃ, maldito provocador hijo de puta.
- Uy, Dios me libre –Bromeó, subiendo con sus manos mi camisa, fue en ese momento en el que me removà  bajo suyo, casi negándome a eso, no es que no querÃa, es que… Me daba pena, ¿vale?
- ¿Qué? –Noté preocupación en su voz, asà que me apresuré a negar rápidamente, tomando su rostro en mis manos por puro impulso.
- Es que… -Tragué, mirando a otro lado, sintiendo mi rostro ponerse rojo por la forma en cómo ardÃan mis mejillas-.
- Es que… -Ya estaba llevando sus manos a mi cintura otra vez el cabrón.
- Me da pena.
….
….
- ¿Es… en serio? –Oh no. Oh no. Esa sonrisa, esa maldita sonrisa. ¿Qué hice?- ¡Que tierno!~ -Lo mató. Hice amague de levantarme, pero claro, él no iba a dejarme- Heeey, no te vayas, vamos, no tenes que tener pena conmigo. Vos y yo casi somos uno –Ké- Falta completar nuestra fusión con este ritual –KÉ-.
- ¿Qué coño dices? –Fruncà el ceño, esta vez sin importarme que me estuviera levantando la camisa y ahora la estuviese lanzando bien lejos, como si tuviese miedo de que me levantase en cualquier momento, dejándolo con el calentón ese.
Que iba a hacer si seguÃa diciendo alguna tonterÃa.
- Se mi gema –Yo me voy.
- No –RespondÃ, mordiendo su hombro con todo el ánimo de joder, pero logré arrancar un gemido de sus labios. Hostia-.
- Mmm… -Salió de sus labios y creo que volvà a ponerme rojo, o era el calor. Quién sabe.
Sus labios pasaron de mi mandÃbula a mi cuello, mordiendo y succionando en un punto especÃfico, con el ánimo de dejar marcas seguro. ¿Qué por qué no le detenÃa? Vaya Dios a saber por qué no.
- Por si acaso Richard viene a molestar de nuevo –Y sale con el otro, ya mismo que lo dejo enserio.
- Cállate –Se calló y lo agradecà mentalmente.  Posó sus labios por mis clavÃculas, mordiendo suavemente, luego pasando la lengua para calmar el ardor. Yo la verdad, estaba calladito, gimiendo en silencio porque hohtia lo vecinoh, pero no, no podÃa quedarme callado siempre, al menos, eso no es lo que querÃa este hombre. ¿Por qué lo digo? Pues porque, cuando pensé que podÃa seguir esto en silencio y tal, sentà uno de sus dedos en mis pezones (con sólo decir que no sabÃa cual pezón era porque madre mÃa estaba en la luna), moviéndose lentamente, dando pequeños golpecitos, arrancándome verdaderos gemidos.
Volvió a reÃrse.
- T-Te voy a pegar, en serio –Susurré, tragándome los gemidos.
- Que agresivo eres –Susurró, dejando mis clavÃculas tranquilas para quedar a la altura de estos, volvió a verme, pero en seguida vi sus intenciones, tiré la cabeza hacia atrás, ignorándole. O al menos, intentándolo.
Tuve que reprimir unos treinta mil gemidos cuando sentà su boca atrapar uno de mis pezones, tirando de ellos, suavemente y otras veces duro, lamiendo después, como si me dijese de esa manera que no querÃa hacerme daño, pero daño no me estaba haciendo en lo absoluto, me sentÃa en la nube nueve y no podÃa negarlo, y esperaba no tener que perder mi dignidad o algo.
Si es que no la habÃa perdido ya porque madre mÃa.
Creà que seguirÃa haciendo esas cosas, que seguirÃa jugueteando para tenerme luego hecho un manojo de nervios, a sus pies y seguramente rogándole que me folle luego, pero se detuvo, dejándome en realidad bastante consternado. ¿Por qué se detuvo?
Antes de siquiera poder preguntarle, sus labios tomaron los mÃos. No dije nada, no hice nada porque esos labios que traÃan loco a medio mundo, estaban siendo mÃos y ¿saben qué digo a eso? Que les follen, eso digo. Lo besaba con efusión, con tanta dureza que los labios me dolÃan en realidad, no voy a mentir, estaba haciendo él más que yo, pero no por eso no le gustaba, es más, estoy totalmente seguro que estaba más extasiado que yo. Básicamente, el cabrón exploraba mi boca con su lengua, la cual chocaba insistentemente con la mÃa, y asà como en los fanfics esos, cuando dicen que las lenguas batallaban y tal, bueno, asà estábamos. La cosa es que yo intentaba ganarle, pero Momo ni siquiera luchaba. Mordió mi labio inferior, estirándolo un poco. HabÃa sido un beso húmedo y sonoro, de esos que al separarse dejaba salir un sonido guarro de la boca de ambos.
Y creo que ha sido el mejor beso de mi puta vida.
No sé cómo, ni cuando, pero Momo ya no tenÃa pantalones, y los mÃos estaban hasta por la mitad. De pronto, noté una sonrisa en sus labios que de verdad no me daba buena espina. Dio un salto, quedando asà fuera del sofá y casi que me muero porque ¿a dÓNDE VAS NIÑO? Me senté, pensando que se iba a ir o algo, pero en cuanto me incorporé, él se colocó entre mis piernas, sin dejar de sonreÃr. Oh.
OOOOOOOHHHHHH.
OH HELL NO.
Oh sÃ… No sé, estoy en crisis.
No sé nada, no sé quién soy.
- ¿Me la vas a chupar? –Dije por decir porque madre mÃa, auxilio.
Rió, posando un dedo en el elástico de mi bóxer- A menos que me la chupes tú –Una carcajada abandonó mi boca, dándole asà a entender que, al menos hoy, no se la chuparÃa.
- Hoy no te la voy a chupar.
Y podÃa haber seguido riéndome, sÃ, podÃa, pero no me dejó.
Sus labios buscaron mi cadera, mordiendo los huesos que se marcaban en esta, pasando su lengua luego para calmar el ardor, claro que, casi ni lo sentÃa con tanta cosa, aunque no entendÃa por qué hacÃa eso si luego volvÃa a morder, pero bueno, a su bola. Siguió su camino hacia abajo, topándose con el bóxer, interponiéndose en su camino y estaba por arrancármelo yo mismo con el pene.
AhÃ, explotando en su cara.
Vale y-¡A-Ah~!
Estaba goteando, mi puta polla sensible de los cojones goteaba como si en cualquier momento se fuese a correr y querÃa golpearla o algo porque eso solo demostraba lo sensible que era al tacto y seguramente Momo querrÃa provocarme más y verme jadear como el acosador que es. Ung.
Acercó boca a mà miembro, que por cierto y no es por presumir, era de un tamaño muy favorecido. Sopló sobre esta, logrando que una sensación se creara en  mi estómago y yo sabÃa muy bien cual era. Me estaba volviendo loco. Me di cuenta de cómo mis piernas temblaban con impaciencia y hasta aquel momento no habÃa notado como estaba gimiendo. ¡Era como una puta banda sonora para sus oÃdos!
La cosa es, que nunca introdujo mi pene en su boca, lo que hacÃa era dejar besos en todo el falo, besos largos que me volvÃan loco, en especial cuando lamÃa, oh joder, como me ponÃa en eso. Y es que él sólo lo hacÃa para ver como arqueaba mi espalda, demostrando asà el enorme placer que sentÃa. Dejó un beso en la cabeza, seguido de un lengüetazo rápido, lo suficiente como para que gimiese con gran placer y patalease caprichosamente.
- ¡Pero chupa coño! –Grité, sin querer. Fue un impulso.
- Nah, hoy no te la voy a chupar –Este hijo de la grandÃsima puta. Me voy. Me voy me cago en la putÃsima madre que…
¡Y AHORA TOCAN LA PUTA PUERTA ME CAGO EN SUS MUERTOS!
- ¡Mahi! ¡Momo! ¿Están ah� –RICHARD HIJO DE PUTA. TE FUISTE. ¿POR QUÉ VOLVISTE? ¿Y POR QUÉ VOLVISTE AHORA, CABRÓN?
- Uy, parece que será otro momento –Guiñó, para luego levantarse bufando hacia la puerta, subiéndose los pantalones y estoy cien por ciento seguro que no iba a hacer nada con ese bulto que tenÃa allÃ.
Y yo tampoco.
Suspiré, subiéndome los pantalones y medio corriendo a ver mi camisa. Cuando me miré en el espejo, noté LA TREMENDA MARCA que me habÃa hecho y…
WAIT.
Me habÃa dicho que era por si Richard volvÃa a molestar… Y Richard vino…
- ¡MOMO IOPUTA!
THE END.















