Mi hermanita de trece tiernos años ha llegado de uno de esos tipicos cumpleaños ''carretes'', y me cuenta muy emocionada-culpable que ha tomado un copete con cereza (no especifica cual) y me dice que se ha curado un poquito pero ya se le pasó y que le duele la cabeza. Que bellos recuerdos de la juventud cuando todo lo que probábamos era nuevo y después quedaba esa sensación en la panza y el corazón de lo desconocido y a la vez conocido que nosotros hicimos (muchas veces a escondidas) en el silencio de la intimidad recuerdas con una sonrisa culpable, y en la interrogante de como serán tus próximas veces y lo que traerán consigo. A mi a los trece años me gustaba ''gustaba'' el vodka con naranja, pero solo tomaba la mitad de un vaso para creerme labacanquesabetomarynosecura. (cachen el nivel de aweonadez) Jajaja, que gracioso recordar esas cosas vergonzosas y tiernas de la infancia casi adolescencia.  Â












