mentirĂa si dijera que no habĂa estado esperando aquel dĂa con ansia. la purga anual habĂa llegado una vez mĂĄs y con ella las ganas de muchos de los ciudadanos estadounidenses de vengarse de todo aquel que hubiera podido ocasionar algo de daĂąo en su vida. el problema de Levi, es que siempre habĂa alguien, y era de ese tipo de personas que no dudaba en descargar toda su rabia de la forma mĂĄs atroz. sobretodo, despuĂŠs de que violaran a su ex-mujer y las autoridades obviaran el caso al ser resultado de una violaciĂłn por parte de un alto cargo del gobierno. desde entonces se podĂa decir que Levi vivĂa enfadado tanto con el mundo como consigo mismo. armado con una escopeta recortada recorriĂł las calles de la ciudad en su 4x4 y parĂł frente a una de la fachada de la casa de uno de los responsables de aquel borrĂłn en la historia del polĂtico en cuestiĂłn. la alarma que recorrĂa las calles dando inicio a la purga acababa de sonar, y algunos de los ciudadanos se encontraban aĂşn fuera de sus casas. una pena para aquel juez no haber ido a sacar la basura unos minutos antes, y es que Levi no dudĂł en agarrarle y en llevarle consigo hasta uno de los callejones colindantes, asestĂĄndole reiterados golpes en el estĂłmago hasta que escuchĂł unos pasos a su espalda. era una noche para hacer... pero tambiĂŠn para evitar a todos esos malditos locos que acechaban por la ciudad. â Âżhay alguien ahĂ? â dijo, con aquel juez rezando por su vida, ensangrentado, a los pies de Levi.