Ella acelera pero las luces rojas titilan y entiende que debe esperar.
Ella odia el sol por que le muestra que no está sola y que el mundo no gira en torno a su alma. Ella ama el cielo por que afirma su orgullo y no quiere que sepan si se equivoca.
Pero entonces se da cuenta de que las llaves negras nunca habían sido tan hermosas, que un perfecto arcoiris nunca había sido tan aburrido y que la oscuridad nunca había brillado tanto, mostrándole un mundo que nunca había conocido.














