“¡Claro que sé que hago! Fui a clases de manejo hace dos años y el sujeto nos enseñó a dar vueltas rápidas” Olivia respondió bufando sin dirigir la vista a su acompañante. No mentía sobre las clases de manejo y sobre sus capacidades al volante, sabía conducir bien -o eso creía la rubia- y aparte tenía un permiso legal que le dejaba hacerlo en la ciudad. “Confía en mí, soy una experta en esto” Comentó y giró el volante entre sus manos, aumentando la velocidad del auto. Una sonrisa de superioridad se dibujó en sus labios, sonrisa que desapareció rápidamente al sentir como la parte trasera de su auto chocaba contra algo. Maldiciendo en silencio se estiró para ver a través de uno de los espejos, encontrándose con que había chocado con un carro estacionado. “Uh, deberías ponerte el cinturón de seguridad, es hora de huir de aquí”