El Ãmpetu desesperado donde se recuesta la compañÃa de las personas cuando los dÃas son soleados, a veces me da razones para no morir... ya sabes... sentimientos triviales...
Pero que me dejaras recostarme en tu regazo en medio de una tormenta, mientras me acariciabas ahà donde los demonios de la vida me lastimaron... me dio razones para vivir...
Quizá fue una vez, fugaz...  primera vez en mucho tiempo, ves... donde sonreÃr no fue parte de un reflejo arraigado en mi conducta primaria...
y hablar de la nostalgia no se aisló en el letargo de mi mente perdida en el éter, construido sobre los cimientos de las decepciones de este mundo lascivo... esas decepciones que poco a poco se elevan graciosamente en el humo...
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Puede que el ágape requiera de la conciencia absoluta del dolor... quizá ahà pueda encontrarse su verdadero color... Ahà en la esquina que se ilumina luego de que la tormenta se desvanece...
Puede que aquà sea mi lugar... aquà donde no tengo miedo de ser sensible... donde hasta en estos momentos te aventuras a navegar dentro de mÃ. Porque aunque sabes que aunque la vorágine es violenta, no podrÃa lastimarte...
Si estás aquÃ... no tengo miedo de perder la cabeza...
Si estás aquÃ.... puedo recordar a qué sabe la tristeza ...
Si decides pernoctar en el caos pendenciero que representa mi banal existencia en este mundo...