Te soñé, te ví feliz y no pude perderme en tu sonrisa, en tus ojos, en tu forma sarcástica que tenías, y en todo lo demás.
Te vi abrazar a mamá muy fuerte, te vi besarla, y, aunque en mi sueño ella no te veía, ella estaba feliz de tenerte.
Te ví comer, me perdí en tus platicas comunes del trabajo y de otras cosas.
Te ví vestido de blanco... Y después desperté.
Lloré, lloré al despertarme, quise volver a cerrar los ojos y seguir soñando, quise seguir viéndote pero fue imposible.
Después caí en cuenta de que tratabas de decirme que estabas feliz ahora donde estás, que has llegado a tu destino; el cielo. Qué estás feliz y que nos extrañas.
Y en mi sueño otra vez no pude decirte lo mucho que te amo. TE AMO HERMANO. TE AMARE HASTA NUESTRA PRÓXIMA VIDA.















