Si la miro tanto es por miedo a que tropiece y porque al verla así, de lejos, me parece aún más bonita que cuando la tengo cerca. No soy de muchas poesías, pero cualquier hombre que quiera al menos un poco sabe a lo que me refiero. Mirar a una mujer en nada se parece a abrazarla, porque en el abrazo están dos muy juntos y se tapa todo y en la distancia, al excluirse uno, parece de pronto la mujer a quien uno quiere como las cosas que se admiran de lejos.
Ray Loriga (Rendición).












