La democracia adolescente
06 de Junio de 2016
Sin duda, nuestra democracia está en la adolescencia, y si me apuran, en plena pubertad. Entiendo que la esencia de las elecciones es la competencia, pero en todo enfrentamiento es fundamental saber contender. En cualquier paÃs civilizado, el perdedor tiene la decencia de reconocer el triunfo del otro. En la jornada de ayer se declararon ganadores los tres punteros de Veracruz, los dos de Oaxaca, los de Tlaxcala, los de Tamaulipas, sólo en Puebla y Chihuahua hubo algún reconocimiento de resultados no favorables.
En el caso de la elección para la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México, el asunto no acabó bien, al margen de consideraciones jurÃdicas inteligentes como la que señala Diego Valadés, en cuanto a que esta Constitución local no serÃa más allá que una ley reglamentaria de la federal, los partidos polÃticos demostraron su ignorancia, su simplismo y su estupidez. Lejos de explicarle a los electores qué es una Constitución, les prometieron el derecho a respirar, el derecho a la cromática, el inalienable derecho al eeehhh... vota. Les quiero recomendar a los babeantes próximos constituyentes que lean un libro chiquito y simple, tan simple que hasta ustedes lo van a entender: ¿Qué es una Constitución?, de Ferdinand Lasalle. En esta pequeña obra se habla de que una Carta Magna es la suma de los factores reales del poder, es decir, aquellos que tienen una fracción del poder, del control polÃtico, religioso, militar y económico. Es un texto fundante en el que si bien es cierto se incluye un catálogo de derechos, también se debe de incluir una serie de definiciones que nos identifica como habitantes de una misma entidad, pero que lo anterior esté expresado en un documento, no quiere decir que se haga realidad. El derecho plasmado en la ley no se convierte por arte de magia en realidad. Es una engañifa de los partidos lo que hicieron en sus estúpidas campañas mediáticas, no dijeron nada más que obviedades, no ofrecieron nada más que mentiras, que lleguen o no al puesto por el que contendieron no significa que podrán cumplir lo que ofrecieron.
Por otro lado, la danza de los millones es en verdad infame, insostenible e indignante. Una elección que costó nada más en metálico cerca de los 23 mil millones de pesos. Esto nos convierte en la democracia más cara del mundo, qué honor para un paÃs en el que los ciudadanos no creemos en los polÃticos, en donde la corrupción es el sello distintivo de los gobiernos de todos los niveles.
Las campañas son un monumento al desprestigio, una avalancha de porquerÃa y un ventilador prendido para que alcanzara a todos, para que todos fueran bañados en basura. En lugar de hacer una campaña de propuestas o de revelaciones que sirvan para una intervención de la justicia, todo fue la denigración del vecino, esto se traduce en un desgano evidente de la ciudadanÃa, en un abandono del tema polÃtico y, lo que es peor, un mayor descrédito de la clase polÃtica.
Por eso creo que nuestra democracia es adolescente, es de berrinche, de travesura, de emborracharse con quien sea y de acostarse con quien se antoje. No hay esperanza mientras se aliente la impunidad; si los delitos que se presentan en las campañas, desde las escuchas ilegales hasta los delitos que se denuncian en éstas, no son castigados, esto será el juego de nunca acabar y la tendencia será que los actos deleznables de este tipo se multipliquen.
De pena también la, digamos, tendencia de todos los candidatos a declararse ganadores, esto lo único que causa es que la ciudadanÃa se confunda, que desconfÃe, que no crea, esto es una irresponsabilidad, una más, que tampoco le importa a nuestra clase polÃtica.
EN EL ESTRIBO.-  Manlio Fabio Beltrones, dirigente nacional del PRI, estuvo este fin de semana muy activo en Oaxaca y Tlaxcala, revisando los últimos detalles para la elección de ayer. De conformidad con la plática que sostuve con él en Excélsior Televisión, podrÃa su partido haber ganado en nueve estados. Si esto se confirma, estarÃamos ante un candidato nato a la Presidencia, aunque inteligentemente lo niegue.














