La sonrisa que traÃa hasta el momento se le borró en un instante, y asà se fue junto con los buenos ratos que habÃa pasado con Hinata las últimas semanas.
    No habÃa que pensar mal, el regreso de Naruto sano y salvo, sonriente como siempre, era un gran alivio; pero Kiba sabÃa perfectamente lo que eso significa para él.
    Ensanchó la sonrisa cuando Hinata despegó sus ojos del rubio y por fin los fijó en él. Alzó la mano para llamarla y de paso saludar a Naruto desde la distancia.