Huir
De repente me encontraba corriendo con todas mis fuerzas, con el sentimiento de ser perseguida, y al mismo tiempo persiguiéndola a ella.
Corre, corre! La alcancé, me alcanzó en un callejón, cuando entendí que la única manera de salir de ahí, era enfrentando a la única persona que estaba ahí, a mi…
Y viví.









