“já, ¿perezoso? como si no conocieras mi energía.” alza una ceja. si bien no tenía intenciones de volver a tener ese tipo de encuentros con jaehyuk, eso no significaba que nunca hubiesen existido. además, se había dado cuenta que el tutor le agradaba más como una suerte de amigo que como otra cosa. “sí, ¿qué hay de nuevo?” el dramatismo del historiador tampoco era secreto para nadie. él mismo teatralizaba sus movimientos a veces, con el fin de brindarle más dramatismo a sus acciones y comentarios. “¿y tú qué? también eres un dramático y, encima, pretencioso. no te hagas el tonto. estoy seguro de que eres incluso peor que yo.” luego, cuando ve la reacción contraria ante su comentario, se echa a reír. él haría prácticamente lo mismo de estar en su lugar. o tal vez le seguiría la corriente solo por las ganas de bromear. de hecho, hace un puchero, con toda la intención de asquear al contrario. “¿acaso no me quieres, hyung?” de todas formas, su acto no dura más de unos segundos hasta que niega con la cabeza, expresión asqueada apoderándose de su rostro. y, aunque sabía que jaehyuk podía tener un corazón y que, posiblemente esas palabras sí se las ha dicho a alguien en algún momento, deseaba no imaginárselo. todo es risas y bromas hasta que el contrario toca una fibra sensible, parándolo en seco, cambiando su expresión a una más sombría. últimamente, jie se había dado cuenta de que no era tan buen actor como pensaba, especialmente cuando se traba de cosas que realmente le afectaban. “eres un chismoso.” hace un intento de broma. no había hablado con nadie sobre lo ocurrido en gowdie aún. ni siquiera había entrado en muchos detalles con su mejor amigo. suelta un suspiro, debatiéndose si decirle algo o no. suponía que no le vendría mal escuchar un consejo (si es que el imbécil se lo daba). “todo va terrible con mi enamorado no tan secreto, si eso es lo que quieres saber.”
"Cállate, ambos sabemos que eso nunca terminaba contigo siendo el más enérgico de los individuos”; se burló, riendo entre dientes. Aquello no era más que una broma de pasado compartido, interacciones que habían quedado atrás una vez que su relación había mutado a algo más parecido a una amistad. Era extraño, al principio solo era un dolor de cabeza, pero ahora hasta parecía ser miembro de su escaza lista de amigos. “Nada, simplemente puntualizaba lo molesto que puedes llegar a ponerte”; se quejó de nuevo, suspirando con pesadez. Él también teatralizaba la mayoría de sus actos, sobre todo las desgracias a las que se enfrentaba, además era divertido cuando se encontraba con Jie que era tan parecido a él en ese aspecto. “No soy pretencioso, es el aire intelectual que emano el que te hace creer eso”; colocó los ojos en blanco, aquel comentario era una mala broma de su parte. Sabía que era pretencioso, en realidad lo disfrutaba, sobre todo porque aquello alejaba a cualquier alumno que intentará establecer una conversación con él, eso, y su personalidad poco amigable. “Pero todavía no soy peor que tu, tengo mis limites”; sentenció con una amplia sonrisa. No iba a compararse con el historiador en ese aspecto, no cuando había tantos aspectos de su vida que se regían por el bajo índice de moralidad que mantenía desde que había llegado a occidente. “Eres todo un dolor de cabeza”; ofreció como respuesta a aquellos pucheros realizados por el hombre, suspirando con pesadez. Nunca estaba seguro de si leía a Jie de la manera correcta hasta que se tensaba ante sus preguntas, denotando que era un peor mentiroso de lo que había imaginado. Esa idea le llevo a un breve cuestionamiento sobre si mismo, ¿por qué le resultaba tan sencillo mentir? Se había acostumbrado desde niño, pero no había medido la capacidad de su habilidad hasta que prácticamente había tenido que reinventarse. “No lo soy, te lo he dicho antes, me gusta estar informado del panorama social”; aseguró, asintiendo brevemente. Aunque, quizá, si le interesaba el cotilleo que rodeaba la relación ajena porque parecía tan discreto acerca de ella y, por supuesto, lo había atrapado en aquella tonta fiesta de halloween. “Lo sospechaba, tienes una cara de pocos amigos que no puedes ocultar”; aseguró, encogiendo uno de sus hombros. “¿Cuales son los problemas con tu enamorado? ¿Se ha dado cuenta que eres una cabezota y no quiere verte más?”; cuestionó, mirándole con atención porque no pretendía ofenderlo, simplemente hacer la pregunta. “¿O es que ha sido él quien lo ha arruinado?”.