HabĂan pasado tres semanas desde que Kai habĂa llegado a su ex casa, ya estaba mejor fĂsicamente pero era como un fantasma, ya que se encerraba muy temprano en el estudio y salĂa despuĂ©s de que Heejin se quedara dormida para que no lo viera. Le habĂa servido mucho pasar tiempo ahĂ, el Nephilim poco a poco habĂa liberado de su mente cosas pequeñas pero importantes, aun que todas tenĂan que ver sobre como manejar la empresa, por lo cual estaba algo obsesionado con ver que habĂa pasado en esos años y como ese imperio que alguna vez habĂa sido suyo, ahora estaba en manos de otra persona mientras el literalmente no tenĂa un peso en su cuenta bancaria.
 Lo malo es que el Nephilim no solo dejĂł al descubierto eso, si no que luego del encuentro con Angel en la oficina en el cual se estiraron en el piso y regalonearon (y aunque Kai no recordara nada de eso)  el Nephilim habĂa dejado los sentimientos propios ahĂ, y como consecuencia eso hacĂa que Kai cada vez se sintiera con mas curiosidad o necesidad de estar cerca de Angel, pero era una estupidez, no se podĂa dejar llevar por las âemocionesâ pensaba que probablemente lo que sentĂa era solo por que lo trataba bien y lo estaba ayudando con su problema de memoria. Para tratar de sacar esos pensamientos (y sentimientos) de su cuerpo es que uno de esos dĂas saliĂł en la noche, entrĂł al primer antro que encontrĂł, y con el dinero de una billetera que habĂa encontrado en su escritorio pagĂł el alcohol, tomo, tomo, tomo y tomo hasta que su cuerpo se soltĂł para bailar, cerrĂł sus ojos y dejĂł que el mundo se borrara, al igual que en la antigĂŒedad, cuando reciĂ©n habĂa conocido a Angel dejĂł que lo tocaran, bailaran con Ă©l, mordieran y succionaran de su cuello, pero sin dejar que lo besaran, simplemente no era parte del trato silencioso.
 Probablemente pasaron muchas horas, por que cuando estaba frente a la puerta de la casa ya eran las ocho de la mañana, y es que luego de estar completamente borracho no se sentĂa en condiciones de volver a esa mansiĂłn, por lo cual habĂa caminado por la ciudad hasta que sus pies no dieron mas. EntrĂł con silencio en la casa esperando que la pequeña no lo viera y se fue directo a dar una ducha para sacar el olor a Alcohol, el jabĂłn podĂa sacar muchas cosas de la piel, pero no los prominentes chupetones en su cuello  y pecho.-