EL DIBUJANTE DEL CINE: JOSÉ RAMÓN SÁNCHEZ
Hoy vamos a recordar a un personaje realmente muy curioso y que a través del dibujo y la pintura se acercó al cine. Un artista que dijo de sí mismo: “He sido caricaturista e ilustrador, historietista y pintor, maquetista y escultor, he hecho un poco de todo y lo interesante si tengo que destacar algo en mi trayectoria es que he hecho muchas cosas distintas”. Hoy conocemos y recordamos a JOSÉ RAMÓN SÁNCHEZ (Santander, 1936)
José Ramón Sánchez se inicia muy joven en el dibujo y especialmente en el dibujo publicitario en los famosísimos Estudios Moro de Madrid en 1957. Unos años después comienza a trabajar en el cartel publicitario. Pero cuando Sánchez se da a conocer fue tras la muerte de Franco con los dibujos de los carteles electorales del PSOE en las elecciones de 1977 y 1979. Suya fue también la ilustración de la Constitución de 1978 para los escolares.
Su acercamiento al cine tiene efecto en 1979 cuando realiza la película de dibujos animados El desván de la fantasía junto a Cruz Delgado. Su figura se hace todavía más amplia y famosa para los niños españoles cuando en TVE aparece en los primeros años 80 en los programas Un globo, dos globos, tres globos, junto a Gloria Fuertes, en Sabadabadá junto a Mayra Gómez-Kemp o en Dabadabadá.
En esos años es cuando comienza a plasmar en pintura su gran afición al cine realizando desde entonces y hasta la actualidad varias colecciones:
-La gran aventura del cine: realizada en 1980, compuesto por 120 cuadros y 20 retratos de actores y actrices. Un gran repaso al cine norteamericano de todos los tiempos. Un magnífico libro hoy bastante cotizado en librerías de lance y que me enorgullezco en tener. Aparecen películas como Moby Dyck, La vuelta al mundo en 80 días, El conde de Montecristo, Pinocho, King-Kong, Supermán, La guerra de las Galaxias, El último Mohicano, Rio Rojo. -50 años de cine español: 29 cuadros de 29 películas españolas seleccionadas por el pintor. -La vuelta al cine en sesión continua. -Me enamoré de una máscara: dedicada a Lon Chaney. -Amores del cine. -Transiciones: 30 retratos de estrellas del cine; 24 de personajes y 6 de parejas. Aparecen retratos de Chaplin, Clark Gable, Brando, Orson Welles, Buster Keaton, Greta Garbo, y, asimismo, por parejas de película: Spencer Tracy - Katharine Hepburn, Humphrey Bogart - Ingrid Bergman, Ava Gardner - Burt Lancaster, Liz Taylor - Montgomery Clift y el propio Bogart con Lauren Bacall.
Este acercamiento de un cartelista publicitario al mundo del cine lo define él mismo como: “El cine es mi sueño desde niño y no he tenido los condicionamientos, grandes o pequeños, que te puede dar el cartelismo industrial”. José Ramón Sánchez ha sido pintando hasta la actualidad y presentando exposiciones por toda España.
A su hijo Daniel le preguntaron en una ocasión “¿Y tú por qué no pintas?” A lo que respondió “Para mí hablar de pintura es hablar de mi padre. Pero hablar de mi padre, es hablar de cine. Gracias por enseñarme lo que es el arte. Gracias, papá, por enseñarme a mirar”. Y es que, con los antecedentes del padre, su hijo no podía ser otro que Daniel Sánchez Arévalo (AzulOscuroCasinegro, Gordos, Primos, La gran familia española).
Dejo para el final una crítica anónima desde Zaragoza de su película El desván de la fantasía, que evoca el tiempo de José Ramón Sánchez en aquellos ya lejanos años 80:
“Buenos, buenos recuerdos, me trae este desván. El papá de Daniel Sánchez Arévalo ahora es mucho menos conocido que el hijo. Realmente ahora nadie conoce a José Ramón Sánchez. José Ramón Sánchez dibujó el cine de los que queríamos iniciarnos en el cine allá por los años 80. Dibujaba a los hermanos Marx o el incendio de Lo que el viento se llevó. Eso lo hacía en un programa de televisión. Antes había firmado esta simpatiquísima película acerca de los misterios que para un niño suponía subir al desván, pero no un desván cualquiera, sino al de la fantasía. Y eso, si eres niño, es mucho. Las imágenes, los dibujos, mejor dicho, de José Ramón, y si le llamo así parece que le llamo como al poeta, se han convertido, se convertían al verlos semana tras semana, en iconos de la televisión, la española, que era la única que había, y la mejor, no porque no hubiera otra sino porque de verdad era lo que tenía que ser: una magnífica cadena. Los nietos, el abuelo, la canción, por Dios, que no se me olvida y ni se me olvidará. ¿Ñoño, a estas alturas, recordar estas cosas? No, como en el tenis dirían. El desván de la fantasía era un divertimento semanal, que se esperaba con emoción. Pero eso fue después de la película, que básicamente juega con los mismos elementos y personajes. Condensados en 75 minutos se le perdonan falta de ligazón entre las historias, prima el contenido, cosa a la que José Ramón Sánchez ofrecía mucha importancia. Como en una viñeta. Razón por la cual, y por tantas otras, hay que darle las gracias a su creador y factotum. Muchas gracias, José Ramón”.
2/9/2024











