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necesito aire...
Los exiliados románticos (Jonás Trueba 2015)
Hay que salir más, no te olvides, el movimiento genera energía, suficiente como para creerte feliz un ratito. Coger la carretera y tirar con lo que haya adecua la vida a lo que queremos ser, a ese algo que nos conviene a todos y viene con el buen tiempo. Que no se te olvide, te lo repito: hay que darse un garbeo de vez en cuando.
Jonás Trueba se pone en movimiento, y nos lleva de viaje ‘a todo color’ en una falsa ‘Road Movie’ plagada de conversaciones sin consecuencias, autosatisfacción, amiguetes, expresión, amor y compensación con lo que seamos capaces de sentir por nosotros mismos (cuando uno logra relajarse ¿para qué exigir más?).
Evitar la desilusión no es una acción concreta, es un estilo de vida, hay que decidirlo a tiempo, y expresarlo de forma cristalina en momentos en los que sea necesario darnos por aludidos. Esta peli deja entrever las consecuencias de dejarse fluir, y da toda la libertad del mundo a unos actores que se mueven a sus anchas por una cinta despreocupada que apuesta por el paso del tiempo como animal de compañía.
No es una gran obra, pero tampoco lo pretende, tampoco hay grandes interpretaciones, ni ningún tipo de trama, pero los personajes te despiertan una simpatía que hace que tu tiempo en la butaca se diluya en una hora de entretenimiento costumbrista dedicada a la gente que le gusta tratar de hacerse comprender. Muy agradable de ver, la peli entra fresquita.
Lo más destacable, apreciar el gran favor que cintas como esta hacen a nuestra acomplejada industria cinematográfica. Jonás Trueba se manifiesta como un autor con voz propia que ante todo ama el cine. Algo imprescindible si queremos ver más obras y menos productos en el panorama nacional.
Te gustará sí: Alguna vez has sido joven.
ENTREVISTA A JONÁS TRUEBA
Jonás Trueba hizo escala para hablarnos del amor, del cine, de los viajes, de Francia y de cosas que nos hacen ilusión a todos. Disfruta su entrevista exclusiva para los cines Zoco.
¿Qué es hacer cine Jonás?
En este momento de mi vida es cuando tengo más claro, que hacer cine es compartir. Parece que hacer una película es una cosa de cada cual, pero mi sensación es de que el cine es una cosa que se comparte, y sobre todo cuando se hace una película como esta. En general, las que yo hago son muy de compartir, son compartidas por un grupo de gente, de amigos que trabajamos juntos. Son experiencias que sólo son posibles gracias a que son de todos los que participamos, es decir gracias a ese grupo de amigos que quiere hacer una película, que vale que luego la firmo yo y soy el director y tal, pero son películas hechas muy digamos gracias a una cierta alegría de vivir, esta película especialmente está hecha bajo ese espíritu. Así que me reitero, hacer cine para mí es eso: Compartir, estar con gente, descubrir cosas, viajar… Pero no porque te tengas que ir lejos a rodar sino porque entras en una especie de viaje vivencial donde concentras mucho tiempo, experiencias, cosas que pasan…
Y luego además pasas a compartir el resultado con el público
Exacto, esa es la idea ya posterior de compartir, lo que prevalece todo el rato. La idea de compartir en el cine es constante. Desde que empiezas a trabajar hasta que finalmente exhibes la película y la compartes con el resto. Además me gusta mucho pensar en las películas así, en algo de todos, en el sentido en que el espectador va a ver tu peli, tú le das cosas que te gustan y has metido dentro de la película, y ves si ellos las disfrutan. En ese momento todos pasan a formar parte del proyecto.
¿Queda algo por hacer en la comedia romántica?
Sí, por supuesto, yo siempre he sido muy enemigo de las ideas originales, creo que no se tiene que tratar tanto de hacer una película que no se haya hecho hasta ahora. Para mí, hay una obsesión a veces absurda y frustrante de pretender ser originales. Siempre pienso que no hay que tener miedo a trabajar los mismos temas que han venido trabajando todo el mundo antes que tú, porque por algo será que lo han hecho. Las comedias románticas surgen de la idea del amor, de enamorarnos, etc. Es un género que siempre se va a repetir, ya que la idea de enamorarnos es una experiencia que siempre es única para uno. Lo realmente interesante de la comedia romántica como género, es como lo haces tú, como le pones tu personalidad. Eso es lo que le hará original, no el género. Así que sí: quedan tantas comedias románticas por hacer como directores quieran afrontarlas.
Claro, ni que el mundo se acabase en ‘Annie Hall’
Claro, Annie Hall en su día ya no era nueva en el fondo, ¿qué cuenta Annie Hall? La historia de un tío que le gusta una tía, se enamoran, se desenamoran, se separan y la vida sigue ¿Cuántas películas antes ya habían contado eso? Unas doscientas mil, pero de repente esta lo conto de una manera que ni siquiera es que fuera nueva del todo, pero sí tenía una personalidad muy fresca, muy particular, que era la de Woody Allen, que tiene un humor muy determinado, una manera de filmar, etc.
He visto que ‘Los exiliados románticos’ viene clasificada en muchos sitios como una road movie ¿Cómo es eso? ¿Una road movie implica huida?
Es verdad que la califican como ‘road movie’, a mí me hace gracia porque yo no la veo ‘road movie’ para nada. No creo que sea su género, pero es verdad que parece obligatorio que tendemos a etiquetar, a encorsetar las pelis en géneros porque parece que eso facilita la exhibición, el que se pueda calificar la peli por ahí, cuando en realidad la ‘road movie’ como género suele ser un tipo de película que tiene un peso existencial muy fuerte que esta película no tiene. En una ‘road movie’, el viaje pesa, lo kilómetros pesan, los personajes están sumidos a esa especie de presión continua y agotamiento, y aquí no hay de eso. De hecho, cada vez que se desplazan es como una broma, el desplazamiento de un país a otro en la película dura un minuto. Queríamos que fuera así, que el viaje en si no fuera tan importante. Yo no estaba pensando en hacer una ‘road movie’. Pensaba más en una historia de tres situaciones, pero esas tres situaciones necesitaban un breve desplazamiento.
Sí, se les ve muy relajados desde luego
Sí, sí, esa era la idea.
En este largometraje uno de los personajes cree en que vale amar sin ser amado, concretamente el que habla con la chica francesa. Da la sensación de que se conforma con sus propios sentimientos ¿Iría esto en contra de los ideales románticos más clásicos?
No tengo yo muy claro cuáles son esos ideales la verdad, con el romanticismo damos por hecho muchas cosas que creemos saber acerca suyo. Para mí, el romanticismo tenía más que ver con mezclar la vida y el arte, esa es la manera que tenemos de intentar trabajar, la forma en la que hemos hecho la película. Los personajes en sí son románticos porque confían. Confían en una historia que hubo o en un deseo que se les quedó pendiente… En este sentido el personaje de Vito sí creo que sea romántico, porque hace el gesto de viajar para ir a decirle a una chica con la que tuvo una pequeña historia casi anecdótica, que ‘¿porque no algo más?’ aun sabiendo que puede fracasar en ese gesto, y para mí la idea de saber que se puede fracasar, permitirte fracasar y seguir adelante sin que eso suponga un problema me parece algo muy romántico. Fíjate en la sociedad que vivimos hoy, todo se mide por éxito o fracaso y parece que las cosas o te salen bien o te salen mal, y si te salen mal la has jodido. A él le salen mal, y me gusta pensar que aunque le salga mal, no pasa nada, está todo bien, el gesto ha merecido la pena. Las formas importan. Yo creo que esta película defiende el gesto, la forma más allá del resultado. Es una película contra el resultado.
De gente orgullosa de sus sentimientos...
De haberlo hecho sobre todo, ¿Cuántas veces hemos hecho cosas, que a lo mejor no nos han salido del todo bien? pero luego hemos dicho, coño, pues que bien haberlo hecho. La peli en general es un poco eso. El cine es un poco eso. El cine es imperfecto, y una película nunca te sale bien realmente. Lo importante es hacerla.
Los tres protagonistas van buscando partes de su vida que se han quedado en el terreno de lo efímero para intentar sacar otra cosa, o esa es la sensación que van dando pero ¿Por qué les llamas ‘Exiliados’? un exiliado da la sensación como de que huye de algo ¿no?
En realidad la película no trata del amor, el amor no está presente en la película, trata de relaciones que fueron o que podían haber sido, y que se han quedado en ‘off’, las historias de amor como tal no están. Digamos que hay una idea del exilio del amor. El título juega con la palabra, pero no la menciona respecto a ellos.
El amor romántico es una ilusión ¿ o algo a lo que podamos agarrarnos?
Alguna vez he oído por ahí hablar a gente del amor romántico en unos términos que a mí tampoco me gustan, esa idea del amor es un poco falsa, algo que viene más de Hollywood y crea ese ideal preconcebido de amor. ‘Los exiliados’ no tratan de eso, ya te digo, trata más de unos personajes que se dan la oportunidad de reencontrarse con gente a ver qué pasa, no es que estén enloquecidos por encontrarse, de hecho si lo piensas, hay un personaje que va a decirle a una chica que no puede seguir con ella, otro que no sabe… realmente yo entiendo que el planteamiento pueda llevar a error, pero esto no es una comedia romántica, ni una ‘road movie’, ni trata del amor romántico, aunque lo parezca.
¿Hay amor sin amistad?
Exacto, creo que la peli trata más precisamente de la amistad y de ese tipo de amistades que a veces tienen mucho de amor. Algo que parece como imposible, y que a mí me gusta retratar en mis pelis, la idea de que sí que puede haber amor y amistad. Yo sí que creo en eso. Sé que es difícil, pero me parece bonito que una película lo retrate.
Para acabar con el tema del amor ¿Por qué crees que siempre hay románticos renegados, de esos que no aceptan su condición? En tus películas he visto que algunos son así y otros sin embargo, lo confiesan abiertamente
Es muy difícil, en la vida realmente todos somos muy románticos en algún momento, luego renegamos del romanticismo muchas veces a lo largo de nuestra vida. La cosa es lo que tú eliges retratar en una película. Son momentos fugaces, yo creo que esos momentos en los que somos más grandes que nosotros mismos ‘bigger than life’ como se suele decir en inglés, ese momento de atreverte a decir lo que sientes, son momentos que se viven muy poquitas veces en la vida, y eso con suerte. Hay que aprovecharlos.
Has ido evolucionando para captar momentos concretos ¿Te gustan los tiempos muertos como forma de captar la realidad, por así decirlo?
Sí, exacto, es que en los tiempos muertos, en los fragmentos, es donde se atrapa la sensación de la vida. Me interesa particularmente captar esos instantes que aparentemente no son tan importantes, o no son tan ‘dignos’ de estar en una película, y que sin embargo son los momentos que más nos llenan, los que componen nuestra vida. Creo que muchas veces insistir ahí, crea instantes más frágiles, pero instantes también de felicidad al fin y al cabo. No les llamaría tiempos muertos, esta peli se compone de instantes de felicidad más que de ‘tiempos muertos’ yo diría.
A lo largo de tus tres películas tu estilo ha evolucionado hacia algo mucho más personal, la primera era (en el buen sentido) ‘más convencional’ respecto a las otras dos
Yo creo que no, esto daría para un debate más largo, mucha gente me lo ha dicho. Es verdad que la primera película contaba con Gerardo Herrero en la producción, que teníamos más tiempo, algo más de presupuesto, más medios, pero no diría yo que fuese convencional, al contrario. Yo creo que he tirado más hacia la sencillez en la puesta en escena, también dada por las circunstancias obviamente, pero mi primera peli en ese sentido era menos convencional, era más barroca. Por cómo estaba filmada, por cómo estaba escrita… ahora no sé qué pensar de ella la verdad. Digamos que cuando empiezas tienes más ansiedad por contar las cosas. Era una película que quizás pecaba de excesos, de excesos de querer contarlo todo de diferentes maneras. Luego he tendido a ir quitándome capas. Y en el fondo creo que el estilo ha evolucionado hacia una sencillez palpable.
¿La crisis y la falta de medios han ayudado en esta evolución? ¿O es oficio?
Una mezcla de las dos cosas, lo bonito del cine es que no puedes desligarlo de las circunstancias, muchas veces el estilo te viene de las circunstancias, de la falta de medios, o del exceso de medios. No hay nada que empeore tanto el estilo de un director como un exceso de dinero. El dinero y lo material, evidentemente está siempre presente. El cine es un arte muy materialista que depende mucho de los medios, por eso lo digo, porque a veces puede ser una gran putada tener exceso de dinero para hacer una supuesta ‘gran película’, eso lo complejiza mucho todo. Digamos que cuando tienes poco dinero, reduces todo. En el fondo te quitas un montón de dudas, así que no está tan mal.
Aunque tengan vida propia ¿Te gusta hablar de ti mismo a través de tus personajes?
Sí, ¿Por qué no? Una peli también es una manera de expresarte, de contar cosas, siempre hablas de ti incluso cuando crees no hacerlo, porque hablas de cosas que te gustan, de personas que has conocido... Retratas calles, ambientes, luces, cosas que te interesan. Es una manera de hablar de ti. No hay que renegar de eso, y me parecería raro que un cineasta considerase que no habla de sí mismo con sus películas.
¿Te ayudan a conocerte mejor?
Sí, y te ayudan también a ser otro, y a probarte en otras cosas. En esta película, respecto a los tres personajes masculinos, no me siento especialmente reflejado en ninguno de ellos, y a la vez, en ciertos momentos me siento reflejado en los tres. A veces trabajas con ciertas hipótesis que pueden ser más o menos cercanas a ti. Es divertido cuando te imaginas algo o te pones a filmar a un personaje diciendo cosas que te parecen estúpidas o idiotas, y a pesar de todo, las filmas.
¿Crees que la ficción es más rica cuando los personajes están fuera de lugar? Me refiero, en otro contexto, otro ambiente…
Hay una frase que decía Paul Schrader, el guionista de algunas pelis de Scorsese, que decía algo así como que ‘si tienes una situación suficientemente interesante, cualquier diálogo banal será interesante’, en ese sentido se puede decir que sí, pero no hay porque viajar. A mí me apetecía hacer una película fuera de mi lugar de confort, de mi barrio, que después de hacer ‘Los Ilusos’ que era una película muy de donde estábamos en ese momento viviendo, esta peli fue un poco hecha en fuga. Pero en realidad yo me seguía sintiendo comodón, porque en todos los sitios que rodamos, sabíamos que íbamos a ser bien recibidos.
¿Cómo es esto de hacer un guión sobre la marcha? ¿Improvisaron mucho los actores? ¿Os lo ibais inventando?
No, con lo de improvisar siempre parece que hablas de otra cosa. Con esta película se ha creado una cierta confusión diciendo que si no había guión, que si tal. Yo decía que es una película escrita, dirigida y rodada sobre la marcha, que digamos que sí está escrita en rodaje, en el sentido de que no había un guión previamente mecanografiado o impreso. Lo que sí había era mucho diálogo entre nosotros, mucha conversación… en ese sentido hay un trabajo arduo, lo que pasa es que está hecho en un tiempo muy reducido y con un nivel de urgencia, o de espontaneidad muy alto. Tanto con los actores, como con el equipo. Era una especie de acción reacción, en donde tomábamos decisiones sin excesiva meditación. Pero digamos que cada plano, cada cosa que haces, te sientes responsable de ella, y sabes perfectamente el plano que vas a filmar, y lo que va a suceder más o menos en ese plano. Siempre con la posibilidad de que haya una ventana abierta a que puedan suceder cosas y entren nuevos elementos de la historia. Por eso la peli ha quedado tan lineal yo creo, porque así viajábamos en todos los sentidos.
¿Se parecen los personajes de la peli a los actores que los interpretan? ¿O al revés?
Pues yo creo que se parecen mucho, y al mismo tiempo no. Es otra cosa bonita que tiene el cine. Estamos intentando quitarnos el complejo de decir, coño para sentir que estamos haciendo una película nos tenemos que disfrazar, hay que inventarse unos personajes y construir una ficción muy poderosa con unos individuos muy alejados de nosotros para sentir que estamos haciendo una peli en serio. Nos hemos quitado ese complejo y digamos que la película trabaja de hacer hipótesis sobre nosotros mismos muy cercanas a lo que somos.
No te voy a hablar de Rohmer, que ya he visto que te lo dicen en todos lados
(Risas) No, si a mí me encanta hablar de Rohmer.
Pero yéndonos más a lo general, ¿tu qué sientes respecto al cine francés? Parece una constante en tu filmografía, no sé, tal vez por los personajes, o el tratamiento, los ambientes, el tiempo…
Pues te juro que en realidad no siento tanta influencia, yo creo que es más que el espectador pone ahí su propio bagaje, y te tildan a veces para bien, otras para mal, de afrancesado, por el mero hecho de que estás haciendo películas en las que estás poniendo a dos personajes a hablar en un espacio abierto, en un parque, o algo así, y entonces todo el mundo dice, ¡ah! Que afrancesado es esto, pero yo siempre me defiendo y digo, vamos a ver, que pasa, que en España no pasean, ni hablan los personajes en los bancos o en donde sea. Yo siento que hago películas muy españolas, y me parece bien, muy madrileñas incluso. Responden precisamente a eso, yo nunca he tenido ningún afán de hacer una película así como afrancesada. Obviamente es un cine que me gusta, pero como me interesa cierto cine checo de la misma época de la ‘nouvelle vague’, o cierto cine italiano, o cierto cine americano. Quiero decir, sí, pero no. Quizás sea mérito del cine francés que han conseguido adueñarse de unas convenciones que en realidad podrían ser propias de cualquier película o personaje occidental.
¿Hasta cuándo se puede ajustar un presupuesto?
¡Ahí va! Esa sí que es buena. Parece como que no hay límite ¿no?
Sí, vas recortando y recortando…
A mí no me gusta nada la idea digamos de recortar, nosotros nunca hemos sentido que recortamos. Partimos de lo que tenemos, que puede ser muy poco en comparación a cualquier otro proyecto, pero con eso que sabemos que contamos, pensamos: bueno, a ver qué podemos hacer que disfrutemos, que este bien y que sea una experiencia coherente. Lo que desde luego no hemos hecho, es el intento de hacer mucho con muy poco. Es decir, un engaño del tipo, vamos a hacer esta película que parezca de un millón de euros con diez mil euros, si tenemos diez mil euros, habrá que hacer una película que podamos hacer con ese dinero y que no le falte de nada. Que no sea una de esas que estás echando de menos cosas todo el rato, un quiero y no puedo. Yo siempre digo que el cine es posibilista, y la primera obligación de todo cineasta es ser consciente de quien es, de lo que es, del dinero que tiene y de cómo puede trabajar con eso, sin engañarse. Esto parece una tontería, pero pasa mucho. Gente que tiene un presupuesto muy bajo, pero está apretando las tuercas hasta el final, y machacando a la gente, y al equipo. Yo eso intento evitarlo, y creo que lo evito.
Con el planteamiento que tú hiciste a la hora de grabar esta película de que era una película de viaje, hecha sobre la marcha, etc, conseguir financiación por mínima que fuese tuvo que ser muy difícil ¿no?
Es que no hubo ninguna financiación, no tuvo ninguna ayuda, no tuvo nada. Es una película que está pagada por nosotros. Que te hace gracia, luego, que siempre leerás a alguien que diga ‘Aja, otra película subvencionada’ y este tipo de cosas que son tan fácil de decir sin informarse. Esta es un largo absolutamente independiente, hecho con una productora que es ‘Los ilusos films’ con el dinero, o la pequeña ganancia que obtuvimos de la anterior película, que claro, tampoco tuvo ningún tipo de ayuda ni financiación, con algo de nuestros bolsillos, y digamos con todo el equipo invirtiendo su sueldo en la producción. En ese sentido es como podríais haber hecho vosotros con este cine. Es decir, quieres hacer algo, pues ¿qué hay que hacer? ¿Dónde tengo que ir? Pues si te apetece lo haces porque te lo pide el cuerpo y te apetece, ‘Los exiliados’ está hecha desde ahí. Es verdad que es una película muy compleja de producción, porque está hecha con muy poco dinero, pero a la vez tiene un viaje, con los gastos de gasolina, de hospedaje, de comer varias personas, y sobre todo de hacer todo eso en doce días, en un viaje de ida y vuelta de 4000 kilómetros, con un grado de complejidad bastante alto gracias a Javier Lafuente que es mi socio en la producción, que lo conseguimos llevar adelante.
Te gusta mucho aprovechar los decorados naturales de las ciudades ¿Dónde te gustaría rodar si tuvieras cualquier posibilidad?
(Risas) Joder, pues la verdad es que es delicado, porque a mí siempre me cuesta mucho rodar en un sitio con el que no tenga cierta familiaridad. Me costaría llegar a una ciudad completamente desconocida por bonita que sea y ponerme a rodar en ella: por eso casi siempre acabo en Madrid. Justo esta película es un poco excepcional por los emplazamientos y tal, pero había estado en Toulouse, había estado en París, había estado en Ancy, y bueno, salió así. Hay una ciudad que me gustó mucho que es Guajaca en México, esa ciudad me enamoró bastante. Buenos Aires es una ciudad en la que me hubiera gustado rodar, siempre estuve con un proyecto a punto de rodar ahí… pero siempre son ciudades con las que he construido una relación previa.
Respecto al tema de los idiomas que se hablan en la película, ¿Qué intentabas crear con esto? ¿La parcela de cada uno?
Sí, algo parecido, me parece que en una película donde la información que das respecto a los personajes es casi mínima, por no decir inexistente, los códigos idiomáticos. La lengua de cada uno de ellos en momentos muy determinados, creo que nos permitía hablar de ellos, de las relaciones. No es lo mismo como hablas con una chica en italiano cuando así tienes un código más íntimo, aunque luego con los demás sigas hablando en castellano. No es lo mismo si en un momento dado dices ‘¿te puedo besar?’, y lo dices en alemán como una manera de ofrecerte o de ser generoso con esa persona alemana, porque vas a su lengua natal. Me parece que cuando hablamos en otro idioma las personas somos otro.
¿Qué necesita un cineasta para merecer una oportunidad?
No se trata de que merezca una oportunidad, el problema es que el cine tenga que depender de eso, de que te den oportunidades. El cine tiene que depender de los cineastas, no de otros, y mucho menos de un señor en un despacho que diga ‘tú sí’ ‘tú no’, a veces parece que fuera así. Pero yo creo que por suerte hoy, casi cualquiera que desee hacer cine puede empezar a hacerlo aunque sea de la manera más íntima o más pequeña, y si realmente su deseo crece y es fuerte, intenso, y el cineasta en cuestión tiene una personalidad, una mirada especial, yo soy de los que piensan que acabará dedicándose al cine, o haciendo cine como prefieras llamarlo. El cine para mí es el triunfo de los pesados, de los que insisten… Más allá del talento, que es muy importante claro, pero hay gente con mucho talento que si no persiste no llega a nada. Es un arte que respecto a la perseverancia es muy exigente, requiere gente que realmente insiste mucho y no se da por vencida. Mucha gente se queda por el camino a veces por falta de insistencia. Es muy difícil hacer cine, pero creo que cualquiera que realmente quiera tan de verdad como para perseverar mucho, acabará haciendo cine si tiene un talento que los que tiene alrededor más o menos aprecien.
¿Cuestión de voluntad entonces?
Sí, a mí me entristece que también me doy cuenta es de que las película que yo quiero hacer no le interesan a ningún ejecutivo de televisión. No quieren ese tipo de películas. Por eso las películas que hago las hago a escala pequeña, a una escala que es mía que es la que me puedo permitir, y con eso tengo un público pequeño pero razonable que me hace feliz.
Sí, gracias a eso, en el cine español poco a poco van saliendo autores jóvenes con estilo propio que están rompiendo un poco los moldes anquilosados que ha habido siempre en España ¿no crees?
Sí, eso sucede, yo puede que por haber nacido en una familia de cineastas, tener un apellido que tal y cual, a lo mejor en ese sentido no soy un ejemplo tan claro, pero creo que muchos otros de mi generación que han perseverado y lo han dado todo con su insistencia, están haciendo películas porque desde el principio lo deseaban. Te estoy hablando de gente como Borja Cobeaga, Nacho Vigalondo o un tío como Javier Rebollo que son ejemplos de gente que lo tenía muy claro desde el principio. No iban a ‘no hacerlo’ son de esos que se sabía que estaban empeñados. Lo decía Cobeaga, que en la universidad del país vasco estudiaba con Vigalondo y mucha más gente estudiaba cine ¿pero quiénes eran los que estaban haciendo cortos el fin de semana? Ellos dos. No es casualidad que más allá de su talento hoy sean ellos los que están haciendo pelis. Más allá de sus habilidades, su perseverancia siempre ha sido enorme.
¿Harías un musical?
Sí, sin duda. Me encantaría. Lo pienso mucho.
Así tipo Vicente Minelli, o algo por el estilo
Me encantaría, yo digo más que lo haría a lo Jaques Demy, así en una onda más europea, pero sí, me gustaría mucho. Es un género del que por un lado hay muchas películas musicales que por sus convencionalismos no me gustan, pero por otro lado hay algo en la idea de un musical que es muy bella.
Ulpi de Diego