Resumen: Los manipuladores emocionales tienen una visión distorsionada de la realidad, creyendo fervientemente que los caos del mundo y demás calamidades, todo lo que les ocurre es culpa de los demás, profesan de igual manera de que en caso de algún inconveniente el cual pueden salir incluidos no tiene nada que ver con ellos, no tienen la culpa de nada ya que todo sucede por causa externas a estas personas, negándose a responsabilizarse de sus actos en caso de ser verdaderamente culpable de algo. De esta manera, encontrando un tópico interesante para este artículo, se pretende conocer el contexto del como una víctima de este tipo llegan al campo de ser victimarios.
Abstract: The emotional manipulators have a distorted vision of reality, fervently believing that the chaos of the world and other calamities, everything that happens to them is the fault of others, they profess in the same way that in case of any inconvenience which can be included It has nothing to do with them, they are not to blame for anything since everything happens for external reasons to these people, refusing to take responsibility for their actions in case of being truly guilty of something. In this way, finding an interesting topic for this article, I intend to know the context of how a victim of this type reach the field of being victimizers.
Introducción: Desde que estamos en una corta edad, en algún momento de nuestras vidas, nos expresamos y tratamos con individuos que en muchas de las ocasiones necesitan o creen que deben ser el centro de atención, creando una máscara, la de víctima para tener nuestra atención y la de todo el mundo cueste lo que cueste. Por lo general este tipo de individuo se queja en demasía de lo mala que es su vida, pero de que a pesar de eso estar tratando de llevarla a cabo, se lamenta para obtener la mirada de las personas a su alrededor, la atención emocional que necesitan para cumplir su cometido, imponer su voluntad.
Así mismo estos manipuladores hacen o recurren a estos métodos para evitar hacerse responsable de sus acciones, nunca tienen la culpa de nada, todo es por causas externas, por error de los demás. Esto se hace tangible gracias a posibles traumas infantiles, donde hacerse la víctima era lo que les sacaba de apuros o para obtener la atención de los mayores. Es normal que mantengan esa postura a lo largo de su vida, o durante un tiempo, como quiera que sea, su entorno llega a cansarse de esta actitud, tratando de alejarse de esa toxicidad.
Desarrollo: [1] Estos individuos podrían entrar en la catalogación de Hans Von Hentig, de víctima sin valor, víctima agresiva (sólo por el hecho de que llega a cansarse de ser víctima, sin embargo utiliza el serlo para llevar a cabo sus conveniencias). Pasando por víctima simuladora y/o imaginaria. Ante la vista de todos, una víctima nunca recibirá la crítica negativa del mundo que las ve de este modo, ya que la cierta moralidad a la cual esta imagen se nos presenta para juzgar y no preguntar “lo que ya se ve evidente”, nadie se atrevería a mencionar los malos los actos a los cuales llevaron a una persona a terminar como víctima sin ser tachados de insensibles. De igual manera el “victimismo” para algunos es sólo una maniobra para beneficio propio. Esta auto-victimización calculada, consciente o inconscientemente, encubre más bien un chantaje.
¿Qué es el chantaje? Del francés chantage, un chantaje es una extorsión. Este término, que procede del vocablo latino extorsio, refiere a una amenaza de difamación o daño que se hace contra alguien con el objetivo de obtener algún provecho de él. El chantaje emocional es una forma de control que recurre a la culpa, la obligación o el miedo. El objetivo es conseguir que otra persona actúe de acuerdo a unos intereses que van en favor de quien hace el chantaje.
Características en los manipuladores emocionales
Distorsión de realidad: culpabilidad en los demás, ninguna responsabilidad cae sobre ellos, o inclusive aunque tengan parte de ello todo pasa por causas de otros o ajenas a ellos.
Crean lastima: la causa de este problema es que los demás se sientan mal, que se compadezcan de sus problemas, llamar la atención, protagonismo y compasión.
No reflexionan: las víctimas crónicas no pueden reflexionar sobre lo que haces o han provocado, evitan ver la realidad para no hacerse responsables, no aceptan críticas.
Culpan a todos sin importar lo sea o no, intentando destruirles de la misma forma que desean hacerles ver como los culpables; si ellos no son el centro de atención en la escena pueden ser muy agresivos para sacarlos del lugar que les corresponde.
La víctima patológica necesita que alguien tenga la culpa, por esto su mente comienza a maquinar métodos para crear escenarios donde alguien asuma la culpa por ellos, que aparezcan como los victimarios de su propio problema; estrategias donde alguien caiga donde ellos puedan manipularlos.
¿Cómo detectar a tiempo a estos individuos?
Forma de Hablar: Lenguaje que provoca la empatía y crea compasión por ellos; Las lágrimas pueden formar parte del chantaje cuando no se está logrando lo deseado.
No tiene responsabilidad: Sus discusiones siempre terminarán en provocar y hacer nacer la reacción donde son víctimas incluso por los comentarios de las personas con las que hablan (sin quejarse de otros esta vez)
La inseguridad del manipulador hace que emplee técnicas para resolver sus problemas basadas en la agresividad activa o pasiva. Suelen ser egoístas empleando medios sutiles para conseguir que los demás hagan lo que él quiere, y después cada vez más agresivos pudiendo llegar hasta la violencia. El manipulador siempre pide exigiendo hasta el límite. Satisfaciendo su propio ego a través de la manipulación de su víctima, sentir que tiene al otro a su disposición o doblegarlo le hace sentir poderoso.
Tipos de Manipuladores:
La víctima: Para estas personas los demás siempre tienen la culpa, ellos son pobres víctimas por ser demasiado buenos.
El dependiente: Este manipulador se coloca una máscara de persona débil que necesita ayuda y depende de los demás, haciendo sentir responsable.
El agresivo: Se encargan de demostrarte que son los más fuertes, de tal forma que tu personalidad se diluye pues consiguen que acabes cediendo para evitar las peleas.
El interpretador: Son maquiavélicos y pasivo-agresivos. Al principio parece estar de tu parte, pero utilizará continuamente tus palabras contra la persona.
El sarcástico: Son agresivos pero de forma indirecta, con comentarios sarcásticos, las críticas veladas y las humillaciones.
El proyector: Son orgullosos, sólo ellos son perfectos y los demás son ignorantes o llenos de defectos. Los demás tienen la culpa.
Conclusión: Por lo general es normal escuchar a las personas quejarse por muchas cosas muy a menudo, el clima, economía, el mundo en el que se vive actualmente, sin embargo hay individuos que entran en un papel de víctima de forma permanente, es de importancia hacer notar que estas quejas en un punto excesivo son totalmente dañinas tanto para ellos mismos como para lo que los rodean, pero sin esta persona se niega a ser ayudada o evita que se busquen soluciones profesionales sobre su problema, es mejor tomar una distancia, pero aun así encaminarlas inconscientemente a la búsqueda de un especialista. Para tratar de terminar con este ciclo victimario es obligatorio hacerse responsable de lo que pasa, de las circunstancias, que lo que hacemos o decimos tiene consecuencias, y afrontar nuestras culpas. Tanto la persona que actúa como víctima como la persona que trata de ser manipulada, necesitan analizar cuál es su nivel de autoestima y trabajar en ella para fortalecerla, esto hará imposible su trabajo, decir “no” cuando es el momento correcto, es la mejor forma para evitar caer ante los chantajes emocionales de una víctima crónica.
Fuentes:
Araos Diaz, C. (n.d) Victimología, tipos de víctimas y delincuencia
Aguilar Avilés, D (n.d). ESTUDIOS CUBANOS SOBRE VICTIMOLOGÍA (COMPILACIÓN)
Esbec, E. y Gómez-Jarabo, G. (2000) Psicología forense y tratamiento jurídico-legal de la discapacidad, Cap. 3. Madrid. Edisofer.
Forward, Susan (1998). Chantaje emocional, México. Penguin Random House Grupo Editorial.
[1] Gómez Narcía, C. Clasificacion de victimas, 28 de Enero del 2011
Psicología de la víctima. Obtenida el 11 enero de 2011.
















