—Deberías decirle a tu padre que ignorar la llamada de un Ignace es una falta de respeto.— no ve necesidad alguna en anunciar llegada, no cuando solo le basta con colocar su mano en el hombro contrario y susurrar aquellas palabras en oído ajeno, sin importar si interrumpe o no partida de blackjack que tiene lugar bajo sus narices ( nunca comprendió el afán por esos juegos, la irracional ira que despierta en algunos cuando números no van a favor, pero, claro, nació en cuna de oro, jugar con dinero se hace de mil maneras ). —Así que supongo que tendré que conformarme contigo.— como si de fortuito encuentro se tratase las palabras adoptan ligereza una vez abandonan sus labios, pero espera que no tenga que vociferar lo obvio, que al final si busca despojar al menor de aquel ambiente en pos de saldar cuentas que se marcan en apellidos familiares. ( @soiggne )