una danza sin destino
Sus historias eran diferentes, pero ambas auras irradiaban el reflejo de sus vidas insaciables. Se deseaban, y solo de ello eran conscientes. Cuando fue hora, solo habian dos seres suplicando mutuamente por ser uno solo. Fue un encuentro eufórico, fugaz... placentero. Su carne habÃa sido saciada, pero y su alma?. Un vacio solitario los inundo en el ultimo gemido. Entre la euforia, el calor, el leve sudor y los suaves quejidos, olvidaron la diferencia entre hacer el amor y autocomplacerse. HabÃan saciado sus deseos en una danza lasciva de egoÃsmo. Y aunque eran dos, fue un acto intimo y solitario. Terminaron mas rotos que cuando empezaron...








