Yeah wtf where even are you you’re not allowed to ghost me I’m gutted

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Internerd
HEY GUYS I’M BACK ! and I’m filled with procastination ! I am the girl who is on the left side and the girl on the right is @internett-princess
Ready Player 2!
"The Best Luigi Fan Art on the Internet" by Dorkly. ‪#‎SLGamingCon‬ ‪#‎Gaming‬ ‪#‎UtahGamers‬ ‪#‎Gamers‬ ‪#‎Luigi‬ ‪#‎Mario ‬‪#‎SuperMarioBros‬ ‪#‎Nintendo‬ ‪#‎Dorkly‬
Contenidos online
Soy un adicto a Youtube. Me he pasado los Ăşltimos meses yendo de un video a otro. Viviendo una experiencia diferente cada vez. Pasando desde los documentales viejos de los tiempos en que Discovery Chanel hacĂa documentales de verdad y Animal Planet hablaba más de animales salvajes que de gatitos maleducados en los suburbios, hasta los Top 7 de las cosas más terrorĂficas de la Deep Web, los gameplays de Minecraft hechos por usuarios que no tienen un puta idea del juego, pero sĂ que tienen grandes conocimientos sobre la popularidad y los trend topics. AsĂ es fácil ganar dinero para ellos; con más visitas, más publicidad, más tráfico. Pero yo no busco el dinero, Âżo sĂ? Soy sĂłlo un espectador más. Uno de cientos, de miles, de millones que ven tutoriales sobre cosas que nunca voy a hacer en mi vida y sobre las cuales despuĂ©s tendrĂ© un cargo de consciencia por ello.   Con la informaciĂłn al alcance de un click podemos acceder a contenidos que a nadie le sirven un carajo. La publicidad en internet es instantánea. AlgĂşn ejecutivo o ejecutivos en Youtube pueden contratar a un grupo de publicistas de la parte del mundo que les hinche los huevos. Ni siquiera tiene que verlos en persona, un e-mail y se arregla: esto es lo que queremos y esto obtendremos, y queremos colgarlo en la página principal a partir del lunes.   AsĂ, mediante un sistema de mercadotecnia, que si bien no te obliga a pagar por un producto (sĂ, obligar es la palabra correcta), te “sugiere” que lo veas. Y claro que lo verás, porque, en base a tu historial de reproducciĂłn, te disparan videos que tienen al menos un microporcentaje de relaciĂłn con lo que has visto anteriormente. Videos graciosos de gatos, o de cĂłmo forjar un porro, o de madrileños haciendo su vida en Tokio o lo que quieras. Todo te lleva a otra cosa. De pronto esas bĂşsquedas te llevan a ver a un taiwanĂ©s que viaja por el mundo probando los mejores platillos y gastando la menor cantidad de dinero. Y quiero ser Ă©l. Quisiera volverme viajero y documentarlo y vivir de ello. Te topas con un discurso de una argentina que parece fastidiada de la vida pero que se la gana viviĂ©ndola y escribiendo de ello y dices ¡carajo!, yo quiero viajar por el mundo y tener un blog y que alguien me dĂ© dinero por vivir mi sueño actual. Ahora quiero ser ella, la argentina que parece fastidiada, pero que en el discurso de su fastidio te dice que ama lo que hace; quiero ser el taiwanĂ©s (Âżo era hindĂş?) que se pasea por el mundo manteniĂ©ndose con sus videos sobre comida. Pasa por JapĂłn, se come un sushi de puta madre, se me hace agua la boca y digo ¡carajo! Y quiero vivir en JapĂłn. Entonces voy al buscador de Youtube y pongo “mexicanos en JapĂłn”. Se despliegan mil opciones y me interesan dos o tres. Dejo esa ventana abierta y hago ctrl + click para navegar entre las pestañas infinitas de los ojos de Google Chrome. Ahora consumo a un mexicano que no expone su cara, pero que retrata las calles de Tokio con su cámara mientras camina o va en bici, y nos charla sobre cosas que le pregunta la gente sobre JapĂłn. Cosas que le pregunta la gente que es estĂşpida como para no buscar en Google, gente que quiere el chisme directo de la experiencia, gente que pregunta sobre trabajo y educaciĂłn en ese paĂs extranjero pero que de igual manera jamás se va a atrever a viajar, a vivirlo: gente como yo.
  Soy adicto a Youtube. Pareciera que me deleito en ver las vidas de los demás, en aprender/no aprender de los tutoriales, en no leer jamás los libros de Young Adult que recomiendan mis booktubers favoritos. Pero la verdad es que sĂłlo me hace miserable. Mi existencia se vuelve encontrar una nueva pasiĂłn online y vivirla a travĂ©s de otro individuo. DespuĂ©s de tanta frustraciĂłn, despuĂ©s de tanto autosabotaje porque no leo los libros recomendados, no viajo a los paĂses exĂłticos, ni veo las pelĂculas de las videoreacciones, ni construyo o aplico lo que dicen los tutoriales. DespuĂ©s de tanta porquerĂa, pienso: me harĂ© Youtuber, carajo. SerĂa el equivalente a ser un drogadicto cualquiera y convertirte el dealer del barrio. Haciendo de mi vida algo interesante y vendiĂ©ndosela al pĂşblico en formato de video, convirtiendo su sed de entretenimiento en views y su apatĂa por la vida cotidiana en likes.   Paso un par de semanas mascando la idea, rumiándola, vomitándola y lamiĂ©ndola del piso. Pero tampoco hago nada por llevarla a cabo.
                             …
“Procrastinación: Cómo dejar de postergar” me llevó a “Cómo Leer Un Libro a la Semana (sin apenas darte cuenta)”, el cual me llevó a “15 LIBROS que TIENES que LEER” y culminó en “Harry Potter Meets Metal”. En fin, es la vorágine que te encuentra en el escalón seguro de lo que escogiste ver y te empuja escaleras abajo por los escalones de las sugerencias, y terminas impactado en el suelo, derrotado, con horas y horas de contenido random en la cabeza.
  Una buena noche, después de cuatro horas consecutivas de videos motivacionales, y sin dejarme llevar por las sugerencias ajenas al tema particular que buscaba, abrà mi propio canal de Youtube.
  Mi canal no tiene nombre propio. Tiene mi nombre, porque yo lo hice. Eso no es creativo, pienso. DebĂa basar el nombre del canal en su contenido, pero no tengo ni un solo video. AĂşn no decido el tema para mi canal. Tengo que pensar. Puedo unirme a los millones que dicen tonterĂas estilo monĂłlogo de Adal Ramones, o juegan videojuegos, o los que hablan de libros o de pelĂculas. TambiĂ©n están esos que comparten su vida monĂłtona y, al estar ya en video, se autovalidan como personas interesantes. Quizá si a alguien le interesa lo que haces, por más aburrido y soso que esto sea, se vuelve algo que vale la pena ver.   No. Tengo que ser ingenioso. Trabajar ideas, expandir mis horizontes. Renovar Youtube desde sus cimientos. Mejorar la experiencia online de mis futuros viewers. Mostrar gracia e inteligencia en mis chistes, objetividad en mis comentarios, piel gruesa ante la crĂtica. DespuĂ©s vendrá la fama, el reconocimiento. Patrocinadores, publicidad, dinero. Crecer. Ser alguien de una vez por todas. Tener un ejĂ©rcito de seguidores. SĂ, eso es. PasarĂ© de ser un desertor de la Universidad, sin empleo, mantenido, que gasta la mayor parte de su vida en la Internet a ser un dictador virtual, con millones de sĂşbditos en toda LatinoamĂ©rica y España. PasarĂ© esas fronteras cuando subtitule mis videos al inglĂ©s y al japonĂ©s. PedirĂ© a mis subscriptores que trolleen a los youtubers que me desagradan, que les cierren sus canales, que bombardeen de tweets obscenos a la oposiciĂłn.
  Naces, creces, saboteas al prójimo, creces más. No mueres. Nunca mueres. Eres casi un dios. Siempre estás ahà en la memoria virtual, en expansión infinita como el Universo mismo. Comparte, dale me gusta, dile a todos tus amigos que existo.
  Pasan los dĂas. GrabĂ© un par de videos con mi telĂ©fono celular. No me gustaron. Mi expresiĂłn es fingida, los temas que se me ocurren son estĂşpidos. La calidad de la imagen no es Ăłptima. El canal sigue vacĂo. Todo está hecho, ya se hablĂł de lo que quiero hablar, de lo que se me antojará hablar en el futuro. Germán tiene veinte millones de subscriptores. Veo un video tras otro de lo que me gusta, de lo que creo que me gusta y me acostumbrĂ© a ver. Los viajes, las preocupaciones adolescentes que ya dejĂ© atrás, recetas de cocina para las que no me alcanza la plata, cĂłmo tener un jardĂn en el techo de tu casa. La vida que corre en los videos, las horas que pasan en la realidad. Se escapa el tiempo. Pierdo el control remoto de mis ideas. Me absorbe la genialidad de los demás. La popularidad online es una carnicerĂa. Rockstars sin instrumentos musicales. Youtube devora la televisiĂłn y la hace suya. Me hace suyo. Si subo un video tendrĂa que subir otro. Constancia. Busco cĂłmo ser constante. La barra de bĂşsqueda te proporciona todo lo que necesitas saber, se anticipa a tu pregunta y te dispara resultados. Vuelta a lo mismo. Soy un sĂşbdito del sitio que dije gobernarĂa. Nunca dejĂ© de ser un simple espectador. Es mejor asĂ; quedarse quieto en casa, en el confort de este lado de la pantalla. Que los demás hagan, que sean felices o que finjan que los son en sus videos, serĂ© su juez. Un experto en consumir vidas ajenas a travĂ©s de Internet.
Alfredo Salazar

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