En lugar de plantear una cuantificación de las veces que se reproduce el fenómeno, ya que se halla en fase de experimentación, de cambio y de sustituciones, ha interesado apreciar las variantes de ofertas, sus innovaciones y modalidades para conseguir establecer una sistematización de las mismas según niveles de complejidad y que van desde el mero planteamiento dirigista de los conductistas hasta los de máximo diálogo e intervención de los constructivistas. De este modo, se ha pretendido que en lugar de seguir utilizando la concepción de la interactividad de manera genérica haya una propuesta rigurosa de los niveles existentes, que es lo que realmente resalta las diferencias de los modelos empleados.
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Los niveles conductistas se refieren a las orientaciones o imposiciones del canal para guiar a los usuarios a un destino determinado por él o al deseado por el usuario para obtener una información, efectuar una operación con la mayor rapidez posible o contactar con lo que pretenda. Sobresalen los siguientes:
Nivel 0: Difusión sin interactividad alguna. Aunque la emisora pueda realizar sobreimpresiones en las pantallas de datos, de resultados deportivos o de noticias, no hay posibilidad de interactuación alguna por el usuario.
Nivel 1: Zapeo por los canales y pausas, adelanto, retroceso con los reproductores. Puede incluirse también el del registro automático de entradas o usos selectivos de canales de programas por la audiencia. Es una interactividad eficaz para el consumo condicionado por las necesidades de selección, pero bastante pobre desde el punto vista de búsqueda de diálogo o intercambios.
Nivel 2: Selección entre opciones mediante categorías temáticas y numéricas sucesivas hasta llegar al punto deseado. Van desde las más simples como la selección por idiomas hasta las de opciones sucesivas como la del modelo del teletexto que parte de unas presentaciones numéricas: primer nivel según índice y segundo nivel según números por centenas y dentro de éstas por decenas.
Hay otras opciones de tipo secuencial, es decir, varias opciones seguidas hasta llegar a la información deseada.
Entre los niveles conductistas y los constructivistas aparecen otros intermedios. No debe considerarse que cada nivel tenga unas fronteras tajantes. Son variables que permiten discriminar y evaluar la aportación de los servicios desde la perspectiva de la interactividad. Dentro de ellos cabe resaltar:
Nivel 3: Consumo a la carta o bajo demanda según catálogo como el modelo del Video on Demand (VOD) o el de pago por visionado (PPV). La TDT ha iniciado la oferta por Internet. Se presenta en una fragmentación de informaciones como en la cibertelevisión a la que puede accederse por un canal de retorno.
Nivel 4: Capacidad para que el usuario incorpore información: declaración de la renta, respuestas a encuestas, intervención de los telespectadores en los programas de concursos, televotaciones, apuestas deportivas, valoración de contenidos. También se incluyen aquí los servicios, aportados generalmente por canales dedicados exclusivamente a esta función, asociados a otras redes como los de telebúsqueda de datos o los de las transacciones de telecompraventa.
Nivel 5: Posibilidad de participar mediante el diálogo o intercambio del usuario con la emisora o entre usuarios según diversas opciones de Internet: videollamadas, videochats, videoforos.
Hay otras orientaciones constructivistas que fomentan la capacidad informativa y creativa de los usuarios para generar sus contenidos, intercambiar informaciones o producciones con otros o llegar hasta instalarse en la realidad virtual. Entre ellos descuellan los siguientes:
Nivel 6: Capacidad para generar simulaciones multimedia: videojuegos, video interactivo, juegos de rol.
Nivel 7: Interactividad con la publicidad en la que se requiere, por ejemplo, ejecutar correctamente un juego, acertar unas pruebas o asociar productos y sus características con respuestas adecuadas. Se mantiene un diálogo hasta la consecución o pérdida de un premio.
Nivel 8: Creación plena a través de herramientas aportadas por el canal para generar espacios o diferentes escenarios, personajes con diversa tipología y tratamientos audiovisuales con el fin de propiciar producciones realizadas por el usuario.
A estos niveles presentes en la TDT se añaden otros de gran innovación como los compartidos con otras modalidades o extensiones de la televisión en general y más en particular con los de las plataformas de las redes sociales.
Nivel 9: Exhibiciones y descargas de producciones de cualquier usuario dentro de las plataformas de las redes sociales como YouTube, MySpace o de intercambios con otros usuarios mediante las redes P2P.
Nivel 10: Creación plenamente virtual como en Second Life para producir un universo virtual interactivo.
La interactividad está vinculada a los otros dos amplios campos de todo multimedia: la navegación y los enlaces. En cada uno de los dos casos también aparecen unos modelos diferentes caracterizados por la mayor o menor claridad, capacidad y control. Todo ello llevaría a una interoperatividad de los servicios interactivos (Unión Europea, 2006).
Localización: Ambitos: Revista internacional de comunicación, ISSN 1139-1979, Nº. 18, 2009 , pags. 9-22 Texto completo