Ben sabía perfectamente que algo no andaba bien en cuanto escuchó la voz de Harper por telefono, algo en esta le decía que su amiga necesitaba compañía. No lo dudó dos veces y se dirigió a ella, frenando su marcha hacia la habitación de la irlandesa solamente para comprar su helado favorito de menta y chocolate. Sabía que algo había pasado con Jax, porque Harper siempre se ponía de esa manera cuando se trataba de ese muchacho, y además había escuchado del alboroto que éste había armado para pedirle que fuera al baile con él. Al italiano le molestaba demasiado la existencia del castaño, deseando poder borrarlo de la mente y del corazón de su amiga. Era egoísta de su parte, pues no pensaba en el bien de ella, sino en el propio. Sus sentimientos por ella crecían día a día, pero ella siempre parecía estar más y más lejos de su alcance. Aunque Harper había rechazado la invitación de Jax y eso le daba esperanzas a su estúpido corazón. Entró a la habitación gracias a su compañera Bambi que lo dejó entrar en cuanto ella salió, conociendo el vínculo que él y Harper tenían ni se paró a preguntarle para qué quería entrar. Sus ojos se pegaron al bulto de mantas que se encontraba en el medio de la cama, dejando el helado en la mesita de luz para poder tirarse sobre ella delicadamente. “¿Donde está mi irlandesa favorita?” Preguntó con una sonrisa en sus labios, picando el cuerpo de su amiga para recibir una reacción, en lo posible risas. @harpsxperry










