Presentación de Elio Saint Blair.
Nombre completo: Elio Saint Blair.
Ocupación: Cirujano Plástico.
Reservado y elocuente. Tímido y descarado. Tranquilo y exaltado… en resumen, se trata de alguien muy voluble, cambiante y que adopta una postura fácil ante las personas, siendo como ellas creen que debe ser. Por lo general, se trata de un hombre de un carácter muy marcado con tendencia a los extremos de cada situación, siendo alguien a quien le cuesta ver los diferentes tonos de grises que pueden tener las las cosas, decantándose, finalmente por el blanco o el negro.
Algo importante en su personalidad es su vanidad y en ocasiones su ego que no teme ocultar.
Probablemente Elio sea el mayor capullo sobre la faz de la Tierra, con un enorme ego y unos grandes aires de superioridad, se pasea por la vida pasándole la mano por la cara al mismísimo Dios, lo único que le importa es su propia supervivencia, y para esta, emplea los métodos que sean necesarios, ya sea engañar a sus enemigos o sacrificar a sus amigos.
Es la astucia personificada, el egocentrismo llevado a extremos y se queda tan tranquilo, es mayormente en apariencia un hombre despreocupado que poco le importa las leyes impuestas por la sociedad, para él no existe más código de ética más que el se ha creado y solo él es juez y jurado autocastigandose si viola dichas reglas.
Siempre se ha repetido que su peor habilidad es el pensamiento profundo, pero a su vez es su mejor habilidad pues se plantea todo tipo de realidades y escenarios a la hora de actuar, o verse en algún problema.
Disfruta en mayor parte estar solo. Es muy desapegado con las personas que ha convivido, y en él resulta incómodo mostrar lo contrario, aunque a pesar de todo, los últimos años se ha decidido tener nuevas experiencias y es por eso que ha estado interesado en convivir con nuevas personas. Quizá sea el inicio de un Elio más humano.
Lo tiempos para traer al mundo a dos bebés no habían sido los propicios. Era un lugar hostil, poco generoso y nada compasivo con dos menores más una madre recientemente viuda. O así se hacía denominar aquella guerrera mujer para no causar más dolor a la corta vida de sus retoños. Tiempo después conoció las verdades razones de una ausencia de un progenitor en su vida, pero ya con bastante agua bajo el puente, no le quedó otra opción más que aceptar que en ocasiones, las mentiras son necesarias para no dañar a los seres queridos. No recordaba el rostro de quien decían era su padre, pues el único vínculo paterno o masculino había sido su hermano, personaje que paradójicamente también lo abandonaría tiempo después al igual como lo había hecho quien los engendro.
Pero regresando a la historia, ya con la cabeza más sentada en la tierra, y consiente de todo recuerda a la perfección haber caído en la mansión de una familia de buen pasar económico. Aquellos personajes, eran los Saint Blair. Seres de gustos exquisitos, adinerados, humildes en su forma de ser, bastante amables y comprensibles con una madre soltera más dos pequeños.
Pasar por ese hogar, al menos los primeros años resultaron todo una tortura para Elio, llevado a su idea como desde el primer día en que abrió los ojos, comenzó a detestar las clases particulares que se les imponía para resultar ser “Hombres de bien”. Asumía a regañadientes que todo aprendizaje era bueno, pero en su estado de rebeldía refutaba toda enseñanza impuesta por una autoridad, ya sea ésta la misma señora Blair, o su madre.
Con el tiempo, tuvo la oportunidad de recorrer hasta el lugar más recóndito de aquel elegante sitio. Quizás desde allí, adquirió cierto gusto por los lujos, por la buena vida y la fascinación de ser quien daba las órdenes y no quien las recibía acatando con la mirada en el suelo.
Todo aquello, junto a una adolescencia torbellina, provocó en Elio una crisis de identidad monumental, por un lado, se sentía agradecido de tener cada noche comida en la mesa, un techo dónde poder refugiarse y calefacción para los duros inviernos que azotaban la ciudad, pero por otra esquina, detestaba cada día un poco más ese encierro. Hasta que un día la salud de su madre empeoró hasta que un día llegó lo inevitable: su muerte.
Aquello también significó la oportunidad de Elio para convertirse en un Blair. Después de la tormentosa muerte de su madre, la familia estuvo interesada en adoptar a los gemelos. Ahora ya no trabajarían eternamente para ricachones que con el tiempo dejarían de prestarle tanta atención para dedicarse a sus propias vidas. Ahora sería parte de ellos, tendrían la oportunidad de sacar provecho de aquellas enseñanzas y convertirse con el tiempo en un reconocido cirujano plástico.