—Hay una chica que me ha estado siguiendo desde que salí de la habitación. Me guiña el ojo, me tira besitos, y es linda, pero…tiene una cara de violadora que no se la quita nadie— Le comentó a la primera persona que logró toparse, esperando que fuera uno de sus compañeros, ya que su vista se mantenía en la silueta de la muchacha tras él. — ¿No quieres ayudarme a deshacerme de ella? De paso, te ganas una increíble tarde conmigo — Agregó curvando una amplia sonrisa sobre sus labios, mirando ahora a la persona la cual se dirigía, y buscando así una manera de convencer a esta a aceptar la propuesta anteriormente dicha.
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