Estamos en manos del Kindergarten
(Publicado en El Universal el 17 de octubre de 2014)
En los últimos dos artículos, hemos destacado al Japón como un sistema social del conocimiento, que tiene a los maestros como uno de los tres pilares fundamentales de su sociedad. Al igual que muchos otros países, los japoneses adoptaron el sistema educativo alemán en el siglo XIX, por considerarlo uno de los más avanzados de la época. El sistema prusiano de educación, fue un elemento fundamental en la construcción y consolidación de una identidad para la nación alemana. Y eso era exactamente lo que necesitaba el Emperador Meiji en el Japón del siglo XIX para dar el salto de una economía feudal a una moderna nación liberal en menos de 30 años.
Uno de los elementos más extraordinarios del sistema educativo alemán de la época eran los kindergarten, replicados de igual forma en el sistema japonés. En el Japón moderno de hoy, el Hoikuen y el Youchien, son los equivalentes japoneses del kindergarten alemán. Este nivel de preescolar, está diseñado para niños desde los 6 meses hasta su entrada en la escuela primaria a los 7 años de edad. El Hoikuen está conformado al estilo de una guardería, para los padres que trabajan. Estos son supervisados por el Ministerio del Trabajo. El Youchien acepta a los niños a partir de los tres años de edad a fin de comenzar su preparación para la escuela. Estos son supervisados por el Ministerio de Educación. Ambas instituciones aplican filosofías de enseñanza equivalentes. También existen algunas instituciones privadas y públicas en preescolar, que preparan a los niños para pasar el examen de admisión de las mejores escuelas primarias de la nación.
Si bien todos los kindergarten japoneses son supervisados muy de cerca por el gobierno, no son parte del sistema oficial de educación en Japón. El sistema oficial solo comienza a los 7 años de edad en la escuela primaria, y la educación es obligatoria hasta el noveno grado. Sin embargo, los padres japoneses inscriben a sus hijos en el preescolar a temprana edad. El 58% de los kindergarten son privados pero tienen en sus aulas al 77% de los niños. Increíblemente, sin llegar a ser obligatorio, la totalidad del sistema preescolar japonés, maneja al 90% de los niños en esa edad.
Existe un pensum unificado, creado por el gobierno para todas las instituciones preescolares en Japón, que establece la enseñanza de las relaciones humanas, la salud, el lenguaje y la expresión. La educación en Japón, en las edades de preescolar, esta dirigida principalmente a la enseñanza de buenos modales, a una correcta interacción social y juegos estructurados. Las habilidades verbales y matemáticas también son desarrolladas en este nivel. Pero estas no son más importantes que aprender a comer con palitos desde los dos años. Los niños japoneses aprenden en el kindergarten a vivir en comunidad. No hay ni peleas, ni mordiscos, ni piñatas en el kindergarten. Los niños aprenden a respetar, a tolerar y a interactuar de forma civilizada desde la más tierna edad.
Por supuesto, las maestras del kindergarten son el pilar fundamental de las instituciones preescolares. Todas ellas tienen grado universitario. Saben de música y de artes, de deportes y de juegos, de salud y de alimentación, de modales y de expresión, de matemáticas y de vocabulario. Saben de amor y de amistad. Pero sobre todo, saben como formar ciudadanos útiles al sistema social japonés. El sistema de educación japonés ofrece ciudadanos preparados y comprometidos con su sistema social, ya a los 7 años de edad. Esa es su extraordinaria fortaleza.
Los japoneses aprovechan la etapa en que el cerebro del ser humano tiene plasticidad y es moldeable, para construir las competencias necesarias para el trabajo en equipo y la convivencia ciudadana. Aprovechan en su totalidad la etapa en la que es más fácil desarrollar la inteligencia. El niño de 7 años que ingresa al sistema de educación oficial ya está adaptado al gregarismo y tiene sólidas bases de vida en comunidad. A esa edad, ellos están preparados para interactuar civilizadamente con sus maestros y sus compañeros, y tienen el firme propósito de superarse y convertirse en ciudadanos útiles a su nación. En el kindergarten, ellos desarrollaron un especial sentido de responsabilidad para con sus familias y para con su sistema social.
El preescolar es el nivel educativo más importante ya que establece las bases para el éxito de los niveles educativos posteriores. Venezuela necesita renovar el propósito de sus instituciones de preescolar a fin de desarrollar la tolerancia, el trabajo en equipo, la vida en comunidad y la inteligencia de nuestros niños. En este sentido, Venezuela también necesita la aplicación masiva de los programas de desarrollo de la inteligencia de Luis Alberto Machado. Porque son nuestros niños en edad preescolar, nuestros niños del kindergarten, quienes de hecho tienen en sus manos el poder de cambiarnos como nación.