Presentación
No tengo nombre, ni edad, ni género porque, seamos sinceros, muchos creerían que con eso ya tendrían derecho a conocerme, y que lejos estarían, si ni yo, con todos esos datos y muchos más termino de saber quién soy.
Digamos que llevo en este mundo terrenal siendo una mortal más, pasando por diferentes etapas, experiencias, y vivencias, el tiempo suficiente como para haberse sentido harta y cansada más de una vez y como para aferrarse a eso que llaman vida otras tantas. Pero sobre todo, llevo los segundos suficientes acumulados como para saber que a la gente con tal de hablar , opinar y juzgar apoyándose en que te conocen mejor que tú, les basta para dárselas de psicólogos, mejores amigos, y buenas personas.
¡JA! Y yo, que queréis que os diga, ya he reventado, ningún sufrimiento es mayor que otro ni nadie tiene menos derecho a llorar o sufrir que otro solo porque alguien crea que lo que le pasa al vecino, al compañero de otro piso, o a la cajera del supermercado es mucho peor que lo tuyo. Señores, que todos, todos, tenemos derecho a sentirnos mal por algo, a sufrir, sea porque hemos visto una animal muerto en la carretera, o porque nos han dejado tirados en el altar.
Sí, tengo derecho a sentir que la vida no me ha tratado bien, y lo tengo porque en más de una década me han pasado cosas que harían llorar a más de uno, y ponerme carita de pena, y aunque puede que ahora no me vaya “tan mal”, una tiene peso encima, peso que no se termina de quitar, y peso nuevo que le ponen encima.
Y no, no todo es malo, sin embargo en esta maldita sociedad parece que se fomenta el recordar lo que no se tiene olvidándose de aquello que se posee. Y si no, que alguien me explique cómo se puede vivir hoy una vida sana, completa, normal, teniendo una pareja normal (con la que hay días buenos y malos) o estando soltero solterisimo, teniendo una solvencia normal, o no, teniendo un trabajo normal o no, cuando te conectas a las redes sociales, y todos todos tus contactos suben fotos de lo guapos que están o solos, o super felices con su pareja dándose besos (aunque sepas que a más de uno le salen los cuernos de las orejas), con sus hijos (que seguro no les dejan dormir ni 2h seguidas), con su coche nuevo (más del banco que suyo) , todo tan perfecto, tan normal, porque como no, la vida son etapas, y llegas a una en la que tienes que casarte, tener hijos y ahí es cuando más feliz y pleno te sientes.. ¿Verdad?
…Ni idea… he querido hijos desde hace años y ya no sé si es porque es lo que supone que te hace feliz del todo y quiero llenar ese vacío que siento a veces, o porque de corazón lo deseo. Y es a esto a lo que me refiero, la sociedad no ha cambiado tanto, antes tenias que casarte y tener hijos, quedarte en casa cuidándolos y así serias feliz, y ahora lo mismo pero más tarde y encima sin poder dejar de trabajar del todo, porque si no eres una mantenida.
Somos incapaces de saber lo que nos hace felices desde el interior, yo al menos lo soy y me apuesto una triste cerveza a que no soy la única de este planeta que se siente así, y el problema no es no tener lo que se desea, si no algo más grave, no saber lo que te completa, lo que necesitas para ser feliz del todo, para sentirte llena. Porque aún teniendo muchas cosas, siento que me falta algo, y creo que empiezo a entender que simplemente hace una década me robaron la ilusión por los cuentos de hadas, cuentos en los que curiosamente sigo creyendo para otros, pero no para mí… Así de simple.. Así de cruel.. Intento creer sin ilusión, Intento llorar sin lagrimas, y día a día sigo intentando volar sin alas …
<>* Hada sin alas *<>












