Hablar de “Jonnor” es mencionar a una de las parejas televisivas más amadas y quizás más influyentes de la última década. Baste recordar la constante actividad de sus fanáticos en las redes sociales (de hecho, ellos fueron quienes apodaron asà al dúo, uniendo los nombres de Jude y Connor) para confirmar por qué la primera frase no es ninguna exageración.
Pero primero, desde luego, necesitaremos ofrecer el contexto de esta historia de amor, narrada en la serie “The Fosters” (cinco temporadas entre 2013 y 2018), pergeñada por Bradley Bredeweg y Peter Paige y producida por, entre otros, la cantante y actriz Jennifer Lopez. AllĂ conocemos a Stef (Teri Polo), oficial de policĂa y madre biolĂłgica de Brandon (David Lambert). Ella, que aĂşn continĂşa viendo a su exmarido en el trabajo (Mike, interpretado por Danny Nucci), está en pareja con Lena (Sherri Saum), subdirectora de una escuela. El trĂo vive en la misma casa, adonde tambiĂ©n tienen sitio los mellizos Mariana (Cierra RamĂrez) y JesĂşs (Jake T. Austin, reemplazado en la tercera temporada por Noah Centineo), que han sido adoptados por la pareja luego de un breve tránsito en la “familia de acogida” (tal el tĂtulo de la serie en España) que integraron.
AllĂ arriban Callie (Maia Mitchell) y su hermano menor Jude (Maia Mitchell), cargando una historia de dolor: además de haber recalado en varios hogares de acogida, padeciendo casi siempre experiencias complicadas, Callie pasa un tiempo en el reformatorio tras haber intentado defender a Jude de la violencia de su padre, que le habĂa encontrado usando un vestido de su madre. Ya en la escuela, Jude conoce a Connor (Gavin MacIntosh), con quien inicia una amistad tan fuerte que Ă©ste lo defiende y acompaña cuando al pequeño se le ocurre ir a clases con las uñas pintadas. Â
La relaciĂłn queda ensombrecida durante las tres temporadas que se desarrolla por la mirada siempre acechante de Adam (Chris Bruno), padre de Connor, que ve con muy malos ojos una furtiva muestra de afecto de Jude cuando pasan un rato practicando en una jaula de bateo, razĂłn por las cuales prohĂbe que se encuentren. DecisiĂłn que refuta cuando ambos muchachos van al cine con sus “parejas” femeninas; ambos terminan obviándolas y, dada su disposiciĂłn contigua, tocándose las manos, en inequĂvoco gesto cariñoso.Â
Más pronto que tarde, ambos chicos sortean una relaciĂłn con grandes escollos: un beso inicial en una fiesta que no pudieron darse porque Adam se aparece imprevistamente a buscarlo, unos toqueteos impĂşdicos en un campamento (no mostrados en cámara), una travesura que sale mal (Connor es baleado en una pierna cuando entraba junto a Jude y sus “novias” a la casa de Taylor (Izabela Vidovic), “pareja” de Jude, en busca de alcohol), marchas y contramarchas, la revelaciĂłn de su homosexualidad de Connor a su padre, varias prohibiciones de encuentros con Jude, un beso que sĂ se logrĂł consumar, la aceptaciĂłn escolar de su romance, las dudas e inseguridades sobre la realidad de su sexualidad.Â
Exponer las idas y venidas de este romance tan entrañable como problemático nos llevarĂa un texto demasiado extenso, por lo que debemos asirnos a un resumen que no le hace justicia. La Ăşltima apariciĂłn de Connor, realizada vĂa videochat en Los Angeles, a donde iba a vivir durante un mes con su madre en busca de un escape al agobio paterno, confronta la triste realidad de la pareja, que la distancia y las dudas no pueden hacer funcionar, por lo que optan por concluir la historia entre ambos. Â
Jude y Connor vuelven a reencontrarse en “Good Trouble”, serie derivada de ”The Fosters”, pero, para ese entonces, ya están sumidos en otros amores: “Jonnor” es ya un agridulce recuerdo. Para la televisiĂłn, un romance, si se quiere, revolucionario, que aparece en una Ă©poca en que aĂşn no habĂan adquirido relevancia otras historias queer como las presentadas en “Heartstopper”, “Young Royals” o “Elite”, pero tuvo la suficiente contundencia como para convertirse en una historia de amor realista. Quizás uno de sus puntos negativos sea el que los chicos hayan tenido que afrontar más circunstancias adversas que felices: hubiese sido hermoso que su noviazgo contase con más momentos de disfrute y alegrĂa para contrarrestar los dolorosos que se han visto en la serie. Â