No sé cuánto tiempo ha pasado desde que empecé esta firma, nunca llegué a terminarla hasta hoy. De todas maneras, GerNata siempre estará en mi corazoncito ♥
@laultimahijadelcaos gracias por ésta y otras mil tramas maravillosas 💜

seen from United States

seen from Bangladesh
seen from Uruguay
seen from Saudi Arabia

seen from Philippines

seen from United States
seen from Costa Rica
seen from United Kingdom

seen from Colombia
seen from United States
seen from Netherlands

seen from Indonesia

seen from Brazil
seen from China

seen from Malaysia
seen from China
seen from United States

seen from Netherlands
seen from Iraq

seen from United States
No sé cuánto tiempo ha pasado desde que empecé esta firma, nunca llegué a terminarla hasta hoy. De todas maneras, GerNata siempre estará en mi corazoncito ♥
@laultimahijadelcaos gracias por ésta y otras mil tramas maravillosas 💜

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
“I did something bad”
«Dueles tanto, Renata. No te haces una idea. Escupes todo aquel veneno que tienes en las entrañas y me acaricias para torturarme aĂşn más. Lo has conseguido, has logrado hacerme llorar. SĂłlo tenĂas que recordarme cada error que cometĂ, cada traiciĂłn que sufriste por mi culpa. Mi respiraciĂłn se agita porque no puedo con todo este dolor en mi pecho, me asfixia, me consume. Porque tienes razĂłn, te traicionĂ©. —Yo ya estoy muerto, Renata. MorĂ del todo contigo aquel dĂa en la celda —mis ojos perdidos, anclados al suelo—. He muerto cada dĂa desde que te hice daño la primera vez. No puedo con mi conciencia, sabiendo que te vendĂ a Meredith por puro ego. Por orgullo, por estupidez, por demostrarme que no me importabas, que nadie podĂa importarme porque yo me habĂa asegurado toda mi vida de ello. Que tu bienestar o incluso tu muerte no pesarĂa sobre mis hombros, que no eras nada. Me equivoquĂ©. Y no sabes cuánto doliĂł. No sabes cuánto me arrepentĂ de haber sido un necio, de haberme engañado a mĂ mismo fingiendo que sĂłlo seguĂa importándome yo.
Recupero el bastĂłn y lo apoyo contra el suelo para ponerme de pie. El dolor fĂsico no me afecta, estoy descomponiĂ©ndome a pedazos por dentro. Y te miro, para que veas cĂłmo me rompo lentamente.
—Pero yo no te vendĂ a Isoda, me vendĂ a mĂ mismo a cambio de tu vida. Y tuve que mentirte para destrozarte pero tenĂa que hacerlo. HabrĂa hecho cualquier cosa, ¡cualquier cosa! Con tal de que Isoda no te matara. Decirte que te habĂa traicionado, que te habĂa manipulado, que no te habĂa amado nunca... Me doliĂł cada palabra. Cada maldita palabra, no sabes cuánto. Pero lo harĂa mil veces si eso supone mantenerte con vida. ÂżNo lo entiendes? DespuĂ©s de todo lo que hemos pasado, de todo lo que he hecho, quien merece vivir eres tĂş. No podĂa dejarte morir y traicionarte una vez más. Y aunque haya condenado lo nuestro y me mate cada mirada tuya, lo volverĂa a hacer. Prefiero que vivas odiándome a que mueras. No puedo soportar la idea de que mueras, Renata. No puedo... Mi mano tiembla, mis piernas flaquean y caigo sentado al suelo. No me apetece luchar por mantenerme en pie, no tengo fuerzas. ÂżAlguna vez intuĂste que dolerĂas tanto? —Soy tuyo —musito entre sollozos—. HarĂ© todo lo que me pidas, todo lo que necesites. Y nada será suficiente para compensarte. Ésa es mi penitencia, Renata. Nos he matado. Nos he matado para que pudieras vivir...»