Estaba tirada en su cama, sumergiéndose en la nostalgia, hace muchÃsimo tiempo que no caÃa y como era tÃpico en ella, se dejo caer, la mejor forma de levantarse era caer hasta el fondo, asà que se levanto y de debajo de la cama saco una caja, la caja de pandora como ella le llamaba, era pequeña y simple, pero dentro guardaba todos los elementos que le recordaban su pasado, uno a uno comenzó a revisarlos y recordar y tal y como sabÃa que sucederÃa, como cada vez que lo habÃa, una imagen se proyecto en su habitación y se sentó junto a ella, esta vez era ella misma, pero con los rasgos sutilmente diferentes, más parecida a esa otra persona que a ella misma...
-DeberÃas botar esas cosas- le dijo la proyección con esa voz que tenÃa grabada a fuego en su inconsciente
-Le odio...- le dijo a la proyección, ignorando lo que esta le habÃa dicho, sabÃa que tenÃa que deshacerse de esas cosas, que guardarlas solo le servÃan para torturarse, pero no podÃa, eran lo único que le recordaban que habÃa sido real. La proyección la miro y se rÃo, no le creÃa.
-Del odio al amor, solo hay un paso- le dijo la proyección entre risas.-Es cierto, pero ahora le odio, con la misma intensidad con la que alguna vez le quise ya no es quien yo creÃa que era, todo lo que pensé, sentà y quise fue una mentira...- la proyección la miro, sentÃa lastima por ella, se le notaba en los ojos-¿Sabes? aunque te lo repitas mil veces sabes que no es verdad, siempre le querrás y por más que insistas en que no es asÃ, asà será siempre, quizás no quieres a la persona en la que se convirtió pero adoras esa mentira, la tienes guardada en un ataúd de cristal, igual que Blancanieves, esperando una forma de hacer que despierte y sea real, jamás perderás la esperanza de que se vuelva real, ya sea con esa persona u otra, siempre querrás ese sueño, ese ideal que te hicieron creer que era real. Ella se quedo callada, sabÃa que la proyección tenÃa razón, comenzó a guardar las cosas y la proyección se comenzó a disolver pero no a desaparecer, solo cambió de forma, a la de esa persona que decÃa odiar, pero se veÃa como antes, como la mentira y la miraba guardar las cosas.
Se acostó y la proyección seguÃa ahÃ, mirándola, esperando a que se durmiera
-Te quiero...- le susurro a la mentira proyectada por su imaginación y esta le sonrió, esa maldita sonrisa que tenÃa cada vez que lograba lo que querÃa
-Lo sé- le respondió y desapareció mientras ella dormÃa.