Gaceta de estética. Año 7, número 166. Del 29 de octubre al 11 de noviembre de 2018. Distribución gratuita.

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Gaceta de estética. Año 7, número 166. Del 29 de octubre al 11 de noviembre de 2018. Distribución gratuita.

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Gaceta de estética. Año 7, número 165. Del 15 al 28 de octubre de 2018. Distribución gratuita.
Gaceta de estética. Año 7, número 163. Del 17 al 30 de septiembre de 2018. Distribución gratuita.
Gaceta de estética. Año 7, número 162. Del 3 al 16 de septiembre de 2018. Distribución gratuita.

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Gaceta de Estética. Año 7, Número 151. Del 2 al 15 de Abril de 2018. Distribución Gratuita.
Gaceta de Estética. Año 7, Número 150. Del 19 de Marzo al 1 de Abril de 2018. Distribución Gratuita.
El Principito Está en Guerra
Quizá porque el mundo lleva mucho tiempo durmiendo, la interpretación melosa de la que abusa la escuela al invocar El Principito no enfrenta hasta hoy mayor contrapeso. Sin embargo, el obsesivo afán de hacer una lectura piadosa de las palabras de Antoine de Saint-Exupéry desafía algo más que el existencialismo agnóstico del escritor. En efecto, la extendida práctica de reducir esa nouvelle a fraseología de tarjeta postal colisiona con la cruda contingencia a la que apela el texto como a los símbolos con que pone de cabeza el mito cristiano.
La obra nace en plena Guerra y el piloto que la concibe anuncia que hará, como siempre, un viaje de reconocimiento, para compartir, desde esa altura, el retrato exacto del conflicto que ofrecía su segunda versión en un mismo siglo: “Cuando yo tenía seis años vi una vez una lámina magnífica en un libro sobre la selva virgen que se llamaba ‘Historias Vividas’. Representaba una serpiente boa tragándose una fiera. He aquí la copia del dibujo”. La impecable ironía que traza así la pugna nodal entre Alemania y Francia advierte, por sí misma, que la asonada bélica tampoco llegará a término por decreto. El autor piensa en la paz, pero no en la que firma Versalles, sino en la que se hace cargo de las causas para no tener que lamentarse de nuevo. Y allí su mirada no tiene el menor asomo de neutralidad, sino de denuncia frontal contra el imperialismo que auspicia pólvora y gobiernos de títeres. En ese punto, el aviador desliza en el Capítulo IV una crítica concreta para apuntar al servilismo. Expresando “serias razones” para pensar que el planeta del protagonista es, en realidad, el asteroide B 612, cuenta que en 1909 fue divisado por un astrónomo turco, quien anunció su descubrimiento en un congreso internacional, pero sin ser tomado en cuenta, “por culpa de su manera de vestir”. Luego, “un dictador turco obligó a su pueblo, bajo pena de muerte, a vestirse a la manera europea”. Con el nuevo atuendo puesto en 1920, lo dicho por el científico fue creído. La primera fecha apela a la Masacre de Adana, que sobrevino como anticipo de la Primera Guerra El segundo momento se refiere al Tratado de Sèvres, por el cual el Sultán Mehmed VI cedió territorio a las potencias; alzados, los ciudadanos dieron fin a la dinastía y exiliaron al monarca.
Tras acusar los hechos, Saint-Exupéry arremete contra su base ideológica. Los adultos no ven el elefante devorado por la boa en el dibujo y, sobre todo, no quieren verlo, pues cuando el artista de seis años hace el croquis que devela el paquidermo engullido, le aconsejan dejar la pintura. Ya convertido en piloto, se empecinará en mostrar lo encubierto, en invertir los signos del sagrado discurso. Mientras la Biblia estigmatiza al zorro (Lucas, 13:32, y Cantares, 2:15), en el relato de 1943 es él quien habla con justicia. A la vez, si en Salmos, 1:29 y Apocalipsis, 5:6 se asocia el cordero a la divinidad, el habitante del asteroide B 612 recibe feliz de manos del aviador el boceto del encierro del animal en una caja, para que no se coma a la rosa, para que no mate la belleza. Luego, con miras a reparar la historia de la humanidad, se acerca a la serpiente. Maldita y presentada como ícono del engaño (Génesis, 3:14), en el libro del intelectual francés es honesta y representa la esperanza, el regreso al primer dibujo, al acto en que la vida devora sin culpa. ¿Suicidio? En realidad, muerte a la resurrección. El Principito es el pequeño principio del fin del principado.