Por alguna extraña razón, tu recuerdo de pronto me invadió.
Se colĂł sin previo aviso, amenazando a mi corazĂłn, el cual se habĂa cubierto de olvido, y se remeciĂł al recordar tu voz.
Es curioso, pues hace mucho tiempo dejaste de ser el foco de mis pensamientos, y mi mente ya no solĂa divagar imaginando tu encuentro.
Pasaron algunos años desde que la vida nos empujó por caminos separados, y nosotros sin poner resistencia, accedimos a arrastrarnos.
No pude evitar preguntarme, en quĂ© estabas, quĂ© hacĂas, si es que lograste cumplir alguna de las metas que en ese entonces te proponĂas.
Pero aquello se me estaba yendo de las manos, y una parte de mĂ lo sabĂa, porque entre más te pensaba e imaginaba cĂłmo estabas, la nostalgia poco a poco me invadĂa.
Empezaron a aparecer en mi mente recuerdos de juegos y besos que terminaban en sonrisas, aunque tambiĂ©n de aquellas lágrimas e inseguridades que en su tiempo me consumĂan.
Y asĂ seguĂ, recorriendo un largo camino de buenos y malos momentos, y el efecto que tenĂan en mi tu presencia y ausencia en esos tiempos.
Probablemente estemos lejos de ser quiĂ©nes algĂşn dĂa fuimos, pero aĂşn asĂ, me genera cierta curiosidad pensar quĂ© pasarĂa si es que se volviesen a cruzar nuestros caminos.
Confieso que esta inoportuna visita me ha robado varias horas de sueño, y no puedo evitar preguntarme si es que en algún momento te asaltó mi recuerdo ¿habrá sido igual de impertinente? ¿habrá llegado tan lejos? O quizás eres más sensato, y lo enterraste rápidamente junto al resto.