Reseña
Fuenzalida de Nona Fernández
La novela Fuenzalida, de una de las más destacadas escritoras chilenas de la actualidad, Nona Fernández, puede ser considerada parte de la denominada “literatura de los hijos”, puesto que se pone en relieve la figura del “hijo”, es decir, hay un especial interés por los procesos de memoria de quienes fueron niños o adolescentes en los tiempos de la dictadura. Publicada por Penguin Random House Grupo Editorial el año 2012, la obra literaria nos relata la vida de una escritora de guiones televisivos (teleseries), quien se encuentra fuera de su casa, en la basura, una fotografía en la que aparece un hombre con vestimenta de kung fu. Pensando que se trata de su padre, Ernesto Fuenzalida, el objeto gatillará recuerdos del pasado, una investigación para saber cómo llegó allí la fotografía y un interés por saber qué es de su padre. Al mismo tiempo, el deseo de Cosme, su hijo, por querer saber sobre su abuelo, incentivará la intención de reconstruir el pasado en relación con Ernesto Fuenzalida; aún más cuando su hijo caiga en coma. Las ‘vueltas’ al pasado traerán consigo no solo recuerdos sobre la familia y su padre, sino también sobre el contexto dictatorial. Todo ello se irá narrando en una alternancia entre hechos y situaciones verosímiles y otros acentuadamente ficcionales con los cuales la protagonista irá reconstruyendo ese pasado.
Fuenzalida puede ser considerada una obra literaria autoficcional, dado que, si bien no se presentará de forma explícita la homonimia entre autor, narrador y protagonista, sí existirá un aspecto central de concordancia entre la autora y la narradora-protagonista: su oficio como escritora de “culebrones”. Por otro lado, como ya se ha señalado, en la novela se va a presentar un carácter ficcional remarcado por inclusiones del mundo popular (películas y telenovelas) y, al mismo tiempo, se señalarán ciertos hechos referenciales, como es el caso relatado sobre Sebastián Acevedo, el padre de dos detenidos desaparecidos que se inmola frente a la catedral de Concepción. Como dirá la narradora: “Supe que escribiría sobre Fuenzalida cuando mi madre me dijo que había muerto (…) que el título lo daría su apellido (…) [la novela] debía ser las dos cosas al mismo tiempo, documental y culebrón, verdad y mentira (260). En ese sentido, es una novela que va a trabajar con la ambigüedad respecto de una recepción simultánea de dos pactos de lectura que en principio son excluyentes: el pacto novelesco y el pacto autobiográfico.
Esa ambigüedad será patente sobre todo en la rememoración del pasado de la protagonista, donde la ficción, especialmente la vinculada a las artes marciales y telenovelas, se va a mezclar con ciertos hechos que pueden ser verdaderos, o sea, autobiográficos. Esta ficción, en ese marco, va a servir como un modo de completar el vacío en torno a la figura del padre ausente: “El héroe o el villano, los dos eran igual de poderosos, los dos merecían ser Fuenzalida” (246). Dicho de otro modo, la protagonista va a imaginar las posibilidades que brinda el enigma en relación con el padre al que poco conoce y sobre quien tiene pocos recuerdos, rellenando así los vacíos de memoria y elaborando una nueva que funcione para reconstruir su identidad y darle a su hijo la genealogía que le falta.
Los procesos de elaboración de memoria privada, sin embargo, se van a enlazar de manera inevitable con lo público, esto es, el contexto dictatorial en Chile, que es dentro del cual la protagonista vive su niñez o adolescencia. Con respecto a ello, se presentan sobre todo los casos de detenidos desaparecidos ficcionalizados, tal como ocurre con el secuestro del joven estudiante que Fuenzalida intenta ayudar y el posterior secuestro del hijo de este último. Pero es dentro de ese marco que, asimismo, en un punto de la narración se presenta el caso real de Sebastián Acevedo, que recuerda al lector o lectora que, si bien los otros hechos narrados pueden ser ficción, efectivamente hubo casos de detenidos desaparecidos en el país. En ese aspecto, el proceso de elaboración de la memoria enlaza lo público y privado, así como la ficción y lo referencial u autobiográfico.
De esta forma, en la novela Fuenzalida Nona Fernández realiza un notable trabajo en cuanto a las distintas posibilidades o no de acceder a esa memoria o a esa verdad y, así también, de recomponer o no recomponer esa figura del padre y esa historia que hay detrás, que termina por vincular aquello que es parte de la memoria privada y familiar con la memoria pública que marcó no solo a una primera generación sino, al mismo tiempo, a esta segunda generación de hijos a la que pertenece la narradora-protagonista. Todo ello, por supuesto, realizado en esa frontera entre la realidad y la ficción que al lector y lectora le va a generar la ambigüedad típica de las obras literarias autoficcionales.
Fernández, Nona. Fuenzalida. Santiago de Chile: Random House Mondadori, 2012.

















