No recuerda la Ășltima vez que se sintieron tan inĂștiles o, si quiera, si alguna vez se sintieron asĂ. Recorren los extensos pasillos de beige y azul deslavado, con paso aletargado, sin mucho por hacer, como todos los pilotos a bordo, les parece que definitivamente la vida a bordo de esta nueva nave es tortura. En su mente, fantasean con su posible venganza contra la persona que les condeno a cuatro años de ese purgatorio, hasta que, por el rabillo del ojo capturan el movimiento de un cuerpo ajeno. âÂżNecesita ayuda?â  la pregunta sale disparada de sus labios y con un movimiento sĂșbito dan la cara al desconocido, no porque sean humanitarias, si no porque el aburrimiento les empuja al lĂmite. // @flotaestelarstartersâ
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