LA BARRANCA EN EL FUEGO DE LA NOCHE
Por Eduardo Carreño (Samsara Azteka)
Semana santa del año 1995
“Esta es la cosa más extraña que ha surgido en todo el continente americano”; es la frase con la cual La barranca abre el fuego de la noche, su disco debut producido por ellos mismos. La canción se llama Reptil y desde ese primer momento, quien se asoma a las profundidades sonoras de la banda liderada por José Manuel Aguilera se encuentra con una multiplicidad de significados que, como siempre sucede cuando se está ante una obra de arte, rebasan la textualidad. Porque si bien ese tema que después del retumbar de la batería da paso de inmediato a una guitarra siempre dispuesta a la distorsión, que habría de convertirse posteriormente en el signo de identidad sónica del grupo. Reptil grita con furia el nacimiento de una agrupación singularísima que deslumbra guitarras duras, progresivas y sicodélicas con tambores tribales, violines lastimeros, sones, polkas y hasta resonancias de la canción cardenche del norte del país.
Tal vez solo comparable con el antecesor inmediato de La Barranca, Sangre Azteka, agrupación en la que también coincidieron Aguilera y Federico Fong, el encargado del bajo. Porque La Barranca hace rock no fusión con actitud rockera y desde el fuego de la noche, su primer manifiesto sonoro, lo iba a dejar claro.
Interpretado, además de Aguilera y Fong (guitarra y voces y bajo, respectivamente) por Alfonso André en la batería y apoyados en ciertos momentos parajes, tal vez sería más apropiado decir por Jorge “Cox” Gaytan en el violín y Cecilia Toussaint en coros y armonías vocales.
Akumal, Aguilera nos lleva a la península de Yucatán, al lugar de tortugas, pero también de alushes e insectos que reverberan como ignorando la luz moderna. “esa madrugada nunca se me olvida, tuvimos un encuentro con el fuego” afirma en Esa Madrugada, El Alacrán sentencia “solo tal vez si vives fuerte tienes opción para elegir”. Elixir de la Vida habla del mito de un brebaje capaz de evitar la muerte con el único fin de volver a ver arder a la mujer dormida; Don Julio es una extraordinaria polka-cosmica-sicodélica, El Cometa con raro sonido de épocas prehispánicas, El Síndrome, aunque baja el ritmo, electriza con esa guitarra puntual que recorre la canción de arriba a abajo como si de la uña de una mujer en la espina dorsal se tratase.
En Quémate Lento describe “vuelves de un mundo lejano, de luz, de éxtasis, de visiones, sientes un gozo profundo corriendo en tus venas, pero no puedes explicarlo, ni repetirlo.” “no hay manera de huir de aquí, nadie puede salir de la barranca” advierte en La Barranca de ahí surge el nombre de la banda, El Mezcal parece ser una reunión en el desierto en el viejo oeste celebrando por mantenerse la fe entre ellos, “estoy aprendiendo entre las ruinas” afirma en Ruinas, Cerca del Fuego junto con Huitzilac conforman un dúo de cortes instrumentales del disco.
El inicio de la barranca con su primer disco hecha por ellos mismos en Zapopan Jalisco y durante la semana santa del 95 fue algo sorprendente de saltar a los escenarios y para dar su impulso a rock mexicano se dan a conocer después de ya que ayudan o se juntan con Saúl Hernández para hacer El Equilibrio de los Jaguares anteriormente ya habían trabajado juntos en la era de Caifanes o en La Suciedad de las Sirvientas Puercas del Dr. Fanatik, el rock mexicano arde en medio del fuego de la noche.