Se incorporó en la cama de su habitación, con la luz del sol entrando por la ventana. Fugaces visiones de ella misma la atormentaban, pero no entendía lo que estaba pasando. Podría ser un sueño. Sin saber lo que había pasado la última vez que había estado despierta, se levantó del no muy cómodo colchón e inspeccionó su dormitorio en busca de ropa. Le parecía llevar esa desde antes de dormir, y no tenía idea de cuándo había sido eso. No le fue difícil encontrar una muda, debido a que la habían dejado sobre el piso. Se sacó los pantalones que llevaba y entró en otros bastante parecidos. Cuando su camiseta aterrizó en el piso, vio que había una persona en la puerta. Sus mejillas se tornaron rojas, avergonzada. Corrió a buscar la nueva camiseta y entró en ella, para después aproximarse a la puerta.— ¿Necesitas algo?— Le preguntó con curiosidad y vergüenza a quien esperaba en el umbral de su cuarto.