Tenemos dolor en el alma, pero fuego en el corazón. Esto aún no ha terminado.
Para los que nos piden en nuestros trabajos tratar de seguir “normal” les quiero comentar que eso no nos deja fuera de toda lucha, seguimos trabajando y es algo que va mas allá de nosotros.
Me siento impotente de no poder participar de las marchas, de poder decir que no me ha detenido un carabinero y que en el lugar donde vivo pareciera que el tiempo se detuvo y nada pasa. Quiero poder decir en un futuro “yo estuve ahí” pero creo que no tengo el derecho... Me duele que mi país este manchado de sangre, no solo de lo que esta pasando ahora, sino que en su historia Chile disponga de tanta crueldad y represión para poder decir que es un país de progreso.
Ahora no nos callaran, tenemos pruebas, tenemos apoyo, nos tenemos a nosotros mismos, los que realmente queremos y buscamos un cambio, y hasta que eso no pase seguiremos adelante, porque el fuego que llevamos dentro no se prendió ahora, lo heredamos de nuestros padres y abuelos que como nosotros quisieron un cambio, pero los reprimieron, los callaron matando a sus seres queridos, desapareciendo a sus amados limitándolos a aceptar con dolor que debían seguir adelante con miedo, pero nosotros, nosotros ya no tenemos miedo.












