Una vez levantada la prohibición, la industria de la estampación prosperó inmediatamente. Entre los muchos tcjidos estampados, el de Jouy llegó a ser especialmente apreciado. Christophe P. Oberkampf, creador de la fábrica de Jouy en el distrito de Versalles pudo aprovechar los convenientes avances tanto en el campo de la física como en el de la química. Gracias a la innovación tecnológica, desarrolló un nuevo sistema de estampación que sustituyó el antiguo método de estampación por reserva, y adoptó las más avanzadas técnicas inglesas. Los tejidos de algodón estampado se pusieron de moda no sólo para vestir sino también para la decoración de interiores; sus llamativos y refinados dibujos multicolores resultaban atractivos y su precio era más económico que los tejidos de seda. Durante el siglo XVIII surgieron fábricas de estampación por toda Europa. Al principio se limitaban a imitar la indiana, pero posteriormente realizaron avances tecnológicos como la invención del sistema de estampación con rodillo de cobre, que hizo posible la producción en masa de tejidos estampados. La popularidad de la tela de algodón durante esta época contribuyó a impulsar un cambio importante en la indumentaria, por lo que respecta al material más común: se pasó de la seda al algodón en el período revolucionario.














