Ahí estabas, mis ojos no me engañaron, allí, entre ese mar de gente te encontrabas. Corrí hacia ti, en vuelo me tomaste entre tus brazos para después darme el beso más bonito, apasionado, amoroso...
Hiciste temblar mis piernas, mi corazón, la vida, mi mundo... A un mismo tiempo le diste sentido a mis sueños a todo aquello que siempre cree a partir de ti.
Leregi Renga











