Me merecÃa unas vacaciones después de trabajar como un cabrón y no tenÃa mejor destino que Bologna, mi segunda casa y eterna parte de mÃ. Cada vez que vuelvo se me revuelven las entrañas y se me ensancha más el alma. Son indescriptibles las sensaciones que tengo aquÃ, me encanta haber forjado un vÃnculo tan especial con esta ciudad y sus gentes. Que le jodan a la tristeza.














