Si tengo una historia dilatada en el tiempo, esa es con el Vikingo.
Fue uno de los primeros chicos a los que conocí en Adopta hace ya, cuando empecé mi aventura de citas.
Estuvimos hablando meses antes de quedar, porque sí, hablábamos, no todos los días, quizá saludos, quizá había semanas en las que no nos cruzábamos mensajes,... todo como muy por encima y sin llegar nunca a concretar nada.
Y cuando quedamos, que fue de estas veces que es pura improvisación en el momento...y la verdad, no había intención de nada por ninguna de las partes.
La tarde fue tan estupenda y tan fluida que sin darnos cuenta nos estábamos besando. Y qué besos!! Desde luego feeling había, eso estaba claro.
A la semana o así volvimos a quedar. No tenía mucho tiempo, tenía que estar pronto en casa y cogimos algo de cena para hacer en su apartamento.
Nada complicado, un par de pizzas y unas cervezas. Pusimos una película y empezamos a verla. En principio sin intenciones...pero está claro que aunque no buscáramos provocar nada, terminábamos liándonos... y al estar bajo techo, los besos se extendieron a mucho más.
No fue tan impresionante como me esperaba, pero hay primeras veces que no son buenas y luego cuando repites ves las estrellas... pues bien, este caso será una incógnita. Nunca lo sabremos ya.
Resulta que tras terminar, se me echó el tiempo encima, yo tenía prisa y le dije que tenía que irme...y era verdad. Pues según salgo por la puerta oigo como se cierra a mis espaldas y me veo sola, en las escaleras sin luz, bajando los pisos con la iluminación del móvil y en pleno barrio chungo sin un alma por la calle, con frío y todo oscuro. Ya no había metro y los nocturnos me pillaban a un largo paseo.
Callejuelas oscuras atrás, llegué a una plaza y cogí un taxi.
Mi cabreo era bastante grande porque no había sido capaz ni de acompañarme al portal e indicarme por donde volver. Menos mal que google maps funciona y es bastante socorrido para estos casos. Pero en fin, que haber sido un poco más cortés no le habría costado nada, pero está claro que satisfecho el macho...lo demás poco importa. Pues bien, cuando lo demás es una servidora y encima se cabrea, no esperes mensajes de buenas noches.
Dejé de hablarle.
Él quería verme, quería volver a quedar, pero siempre tenía que ser yo la que se desplazara...y yo, en ese plan, como que no. Harta ya de tanta insistencia y mensaje, le conté lo que pensaba al respecto.
Mi sorpresa fue cuando me dijo que claro, como me vio yéndome tan decidida, se pensó que no me había gustado nada el sexo y bueno, cerró la puerta sin más, pero que intención de acompañarme tenía, lo que pasa es que me fui muy rápido.
Hola?? Que te diga eso cuando recuerdas que estaba en pijama y sin claras intenciones de mover el cuerpo es bastante gracioso, por lo menos a mis oídos....... Y es que no hay cosa más que odie que las falsas verdades, esas de “si yo iba a... pero...” Seguidas de: “si yo no soy así, déjame que te lo demuestre”
Y es que sé, por propia experiencia, que si empiezan con esas...malo.
No porque no cambian, que también, si no porque ya sabes cual va a ser la disculpa de base a todo lo que vaya a pasar...y antes de comenzar una bola que mas tarde se va a estampar contra algo...mejor que no empiece.
Hasta la próxima!!