Ella vuelve.
Se habĂa ido. Me habĂa dejado y yo la habĂa olvidado. Más que olvidado la habĂa superado. No le temĂa e incluso pensaba que si la veĂa por ahĂ rondando en los callejones, pasarĂa de largo y siempre me dije “que pase, da igual; ya no somos nada”.Â
Años despuĂ©s y en una Ă©poca como en la que nos encontramos ahora, no sĂ© si la extrañé o pasĂł a visitarme y simplemente olvidĂ© que la habĂa olvidado o sentĂ que debĂa tenerla conmigo, pero acá está y aunque no la deseo, todavĂa no sĂ© por quĂ© la tengo cerca de mi.Â
Ella me deja sin aliento, me seca y me nubla; me quita la estabilidad y me hace pensar en mil cosas que jamás pensaba sin ella. Me hace sentir hasta lo más imperceptible dentro de mi y hacerlo crecer de manera exponencial.Â
No la deseo, lo sĂ© pero no la suelto y el por quĂ©, eso si que no lo sĂ©. Â













