(...) como si la humildad, la castidad, la pobreza, en una palabra, la santidad, no hubieran hecho, hasta ahora, mucho más daño a la vida que las cosas más espantosas que puedan imaginarse, que cualquier vicio. El espÃritu puro es mentira pura. En cuanto el sacerdote, ese negador, ese calumniador, ese envenenador de la vida por oficio, sea considerado como un ser de una especie superior, no tendrá respuesta la pregunta: ¿qué es la verdad? La verdad carecerá de sentido mientras el representante de la negación y de la nada, se arrogue su representación.
El Anticristo, Nietzsche













