Aún sigo sin saber porque hemos coincido tantas veces pero no nos atrevemos a algo más que un amor platónico, creo que no lo sé porque realmente no me he empeñado en buscar una respuesta. Y quisiera saber si tu y yo podríamos funcionar de una manera romántica. No puedo negar que he fantaseado con estar paseando a tu lado, con entrelazar nuestros dedos al compás de nuestras risas, mientras veo tus ojos, esos ojos con los que me he estado topando durante casi toda mi vida. Largas y rizadas pestañas que me pierdo en ellas como un sendero misterioso. Y esos irresistibles labios que no puedo creer que no han podido estar en contacto con los míos, supongo que es ligeramente excitante esa duda castigadora, aún más por cada vez que sale un sonido de tu boca. Ver tu piel iluminada por la hora exacta del atardecer sólo me hace querer dormir en tu pecho, hablando de eso, se siente como un lugar seguro, una fortaleza rodeada por grandes muros que son tus brazos, aún puedo sentirlos y recordar exactamente esa tarde. Hacia un poco de frío y el atardecer era con tonos rosas y morados. Lo hiciste más perfecto al no soltarme en aquel abrazo, mientras soltaba unas lágrimas comencé a pensar que este sería nuestro momento, que después de jugar tanto con el destino dejaríamos de ser unas simples asintotas...
Mientras escribo esto nuestra conversación ha terminado, pero como lo he dicho en un principio, lo nuestro nació para ser un doloroso y placentero amor platónico.