“Hey, perdona”, llamó la atención del contrario, visiblemente nerviosa porque todo aquello le daba vergüenza. Debería haberse bebido un par de chupitos antes de todo eso. “Sé que esto va a sonar super raro, pero tengo que hacerte un chupón en el cuello”, comenzó a hablar con gesto serio, como si lo que estaba diciendo fuera cierto, “Es por motivos científicos. Estamos haciendo un estudio sobre el comportamiento de la sangre en la piel, ya sabes, los moratones, chupones, etc... Y queremos comprobar qué hace un chupón más efectivamente, si una boca humana o una aspiradora”.