Hoy crucé un umbral al final de la calle. Me veo en la acera de enfrente, pero ya no soy yo. Soy un poste sin bombillo. Estoy ahí, de noche, viendo el poste. De este lado no llueve, allí la tormenta alumbra todo lo que no ve el poste vacío, el poste inamovible, el poste que era yo, pero no soy. Ahora camino para delante sin miedo a la noche, sin miedo de su historia, ni sus truenos. Camino encontrando otros postes con luz.
















